Sunday, April 12, 2009

Cabo San Polvo

Cuando vivía en La Paz (aahh, La Paz… espero pronto regresar) era lugar común quejarse del polvo: “es que ya sabes, el polvo de La Paz…” era una frase habitual (no, ¡aún lo es!) en la conversaciones tipo “ama de casa”, hablaras con quien hablaras (esto es, los hombres – al menos los que viven solos y tienen que hacer el quehacer, aunque sea de vez en cuando) también se quejan del polvo. Y es que el polvo es ubicuo, se cuela por todos lados, y como los pelos de gato, aparece hasta en el interior de recipientes que habrías jurado por tu vida, estaban herméticamente cerrados.
Pues ese polvo se queda corto comparado con el polvo de Cabo San Lucas. El polvo de La Paz es cafecito, color arena. Aquí, las calles también son de ese color, pero el polvo que se acumula dentro de la casa en que vivo es gris, gris como el de Querétaro o el del Distrito Federal. No se porque. Afuera, la calle es color beige, pero adentro, el polvo es gris, y se acumula tan rápido, sobre todo estos días que ha estado soplando bastante viento, que para cuando se han secado los trastes, ya los tengo que lavar de nuevo, porque están llenos de polvo.
No exagero. Lavo los trastes de, digamos, la comida, y si en la noche quiero usar ese vaso para servir leche, primero lo tengo que enjuagar.
Es un polvo finito, chiquito, que se cuela por la mosquitera de la ventana de la cocina. En el cuarto en que duermo no es tan fino, seguramente porque no hay mosquitera. Curiosamente hay más mosquitos en la cocina que en mi cuarto. No puedo ni empezar a explicarme porque. Ahora que ya está haciendo calor otra vez, no puedo hacer la comida o el desayuno en shorts: si no me pongo pantalones para cocinar, me comen las piernas.


Otro detalle curioso que creo que he olvidado mencionar son los bolillos acapulqueños.
Seguido pasa un carro de sonido anunciando los “auténticos bolillos con sabor acapulqueño”.


¿¿¿???

Yo asocio a los bolillos con el centro del país, es decir, el Detritus Federal… ¿Bolillos acapulqueños? Con la ventaja y el insigth que me proporciona vivir con una señora que lleva más de diez años en cabo, pues le pregunté a ella por los bolillos acapulqueños. Tampoco se los explica. Y la media docena de personas que he entrevistado al respecto coincide conmigo: los bolillos son como que del centro, no de Acapulco.
Otro misterio inexplicable.


Además de los bolillos acapulqueños (perdón, los “auténticos” bolillos acapulqueños), hay carros de sonido que venden tortillas y masa de tortillas del Amigo Roger (“¡masa para tortillas del Amigo Roger, la mas mexicana!”). La “mas mejor” tortilla mexicana, - con nombre de gringo – y el “autentico” bolillo acapulqueño, mas las descripciones del radio según las cuales, aquí en Cabo San Lucas vivimos en el “paraíso”… Esta debería ser nombrada la Ciudad de los Adjetivos Hiperbólicos; en fin… También hay “carros de sonido” (una descripción que sí se queda chica, cuando piensa uno en el $%&/ escándalo que arman) que venden agua potable Vida Viva o algo así; alguien mas que vende algo no identificado, porque nomás pasan lentamente tocando el claxon; pan de La Princesa (estos se anuncian con una canción de Tin-Tan: “…el pan, para comer, no sé qué y no sé cuanto y el que no sale a los portales se queda sin el pan para comer ♪♫); elotes y verduras diversas (¡Doña! Compre elotes, de estos que usted prepara como usted sabe prepararlos y que quedan tan sabrosos como usted los prepara! –verídico, eso dice, y cosas peores de incomprensibles – supongo que el truco es aperplejar al oyente pa´ que no sepa lo que hace); la competencia del amigo Roger, que son las tortillas del Farito “las verdaderas tortillas de la colonia Arcos del Sol” (¿qué las de otras colonias no son verdaderas??? Se anuncian como si la colonia Arcos del Sol fuera mundialmente famosa por sus tortillas) y por último (de los que recuerdo ahorita), unas camionetas cargadas de plantas que también circulan lentamente, a ver quién les compra, pero no traen altavoces ni pitan el claxon (dios los bendiga – aunque yo sea atea).


Todavía no he visto a nadie comprar nada de ninguna de estas camionetas y “carros de sonido”. Bastante deben de vender, sin embargo, pa´ que rinda el gasto de gasolina… Al menos la lógica me inclina pensar esto, pero cada día dudo más que la lógica haya llegado a Los Cabos alguna vez (excepto que quizá está aquí de vacaciones, es decir, de incógnito: por eso es irreconocible).

Sunday, March 29, 2009

Ciudad "cortés"

Hay una iniciativa en Cabo San Lucas para mejorar el nivel de educación de la población. Se llama “Sea cortés en el Mar de Cortéz”.

Les deseo suerte – la van a necesitar. Una de las cosas mas molestas de esta ciudad, es, precisamente, lo groseros que son sus habitantes.

Y una de las cosas que mas me molesta es que lleguen a las, digamos, tres de la mañana, de la pachanga o de donde vengan, con música (o lo que por aquí pasa por música) a todo volumen en el estéreo de su coche o camioneta, y nos obliguen a todos a escuchar su escándalo de borrachos, aunque al día siguiente sea miércoles y uno deba levantarse temprano a trabajar.

La hija de mi casera es de esas. Mi casera (la señora en cuya casa subarrendo un cuarto con baño) es muy buena persona: centrada y razonable (ultracristiana, pero, con todo, bastante respetuosa hasta en eso – no ha tratado de convertirme ni nada parecido). Sus hijas son harina de otro costal. Una de ellas, divorciada, no tiene casa fija y se le hace fácil venir a dormir a casa de la mamá cuando le da la gana, a la hora que le da la gana, y haciendo todo el escándalo que le da la gana.
Desde que la conocí me cayó en el hígado. Anoche la odié mas aun, pues a las 2:30 o así de la madrugada, llego con sus amiguitos, a “escuchar” rancheras a todo volumen y pegar de gritos, mentando madres y dando en general, un perfecto ejemplo de porque la gente llega a Los Cabos, pero nunca se va (nadie los quiere en ningún otro lugar, creo yo). La arañeja es una peste. Salió un vecino a pedirle, en buena onda, que le bajara al volumen porque hay gente que al otro día tiene que ir a trabajar. Le contesto tres babosadas y siguió con su escándalo. La odié, con todo mi corazón.


Explicado esto, dejo a la imaginación del lector, la perversa satisfacción, el maligno placer con que me levanté unas tres horas y media después que por fin se largaron sus cuates, (osea, como a eso de las siete de la mañana), puse una broca en mi rotomartillo, y me dediqué a hacer hoyos en la pared que comparte el cuarto en que duerme ella y el mío. Ya había pedido permiso a Miss D (la dueña de la casa, mi casera, e infortunada madre de la arañeja), así que con total tranquilidad le taladré el sueño como ella hizo con el mío cuatro horas antes. Al tercer hoyo llegó Miss D a decirme que era muy temprano para hacer hoyos porque el vecino de al lado se molesta (yo sospecho que su hijita se fue a quejar), y como yo soy bien educadita y comprensiva, deje de hacer hoyos… para bañarme haciendo el mas ruido posible (dos paredes del baño colindan con el cuarto de la arañeja), y luego salir a hacer el desayuno, lo que requirió algunos gritos destemplados al gato, y otros mas a mi hijo (para recordarle, desde la cocina, que se lave las manos y así). Cuando acabó el desayuno hice un par de hoyos más (porque ya no era tan temprano…). Luego metí unos clavos de concreto en la pared del baño. Todo entremedio, excepto por el desayuno, tuve puesto al máximo volumen que dan las bocinas de mi compu, música del grupo Tierra Santa (rock pesado en español – elegido porque es lo mas distante, musicalmente hablando, de las rancheras y las bandas, y con amplia capacidad para sacarle el sueño a cualquiera).

Son las once de la mañana. Mi cuarto (que era el suyo, por cierto… hasta que me lo rentaron a mi, porque la señorita nomás venía a dormir cada año de Juárez), quedó bastante limpio y mucho mejor ordenado de lo que estaba, ahora que hay dos hermosas repisas en la pared, un gancho para colgar ropa en el baño, y un par de clavos para cosas diversas, también en la pared colindante… ¡Ah! Y otros clavos para sostener el cortinero, que se estaba cayendo.
La fulana acaba de salir azotando la puerta (lo que en sí no tiene nada de notable, porque es la única manera que conoce de cerrar una puerta). Y yo me siento tan satisfecha como el gato que se comió al ratón. Ojalá tarde otro año de Juárez en regresar.

Wednesday, March 25, 2009

GRACIAS

Quiero vivir en La Paz, quiero vivir en La Paz, quiero vivir en La Paz (solo repito mi deseo porque se supone que así lo reafirmas y le dices al universo que no has cambiado de idea y todo eso… el I-Ching siempre recomienda perseverancia).

Bueno, la vida sigue, problemas aparecen y se resuelven, gracias a la ayuda que he tenido de otras personas… No soy como que muy sociable, y antes creía que debía de resolver todo sola y por mi cuenta. Tarde, pero estoy aprendiendo a pedir ayuda. Y corresponde agradecerla también, asi que para el universo que está escuchando (o leyendo???), gracias por poner en mi camino a aquellas personas que han sido una ayuda (no agradezco las personas problema – yo sé que es bueno resolver problemas porque te da confianza en ti mismo y construye carácter y demás, pero francamente creo que ya tengo bastante carácter y el universo se esta pasando un poquito de la raya últimamente… then, again, if things weren´t so shitty lately, quizá habría tardado mas en decidirme a salir corriendo de aquí).

Bueno, como sea (dice un amigo que pienso demasiado) concretémonos al tema, que por el día de hoy es dar gracias porque hay gente decente en el mundo y algunos me han tocado de cerca.
No me he vuelto cursi – estoy contando mis semáforos en verde (y celebrando que se resolvió un problema mayor que podría haber sido a real pain in the ass… Y se resolvió rápido y bien gracias que alguien me ayudó – se lo pedí, Y ME AYUDO, prácticamente me resolvió el asunto por mi).
¿Qué cuál era el tan gran problema? Conseguir transporte seguro y al alcance de mi bolsillo, para que mi niño vaya y venga de la escuela (con mi horario no puedo llevarlo yo). Para mí, eso es de gran importancia.


Por eso, el día de hoy, doy gracias. Por la gente que esta cerca de mí, por los amigos, por los que no son más que conocidos pero igual me han ayudado, y hasta por los ocasionales desconocidos que son buena gente y te dan el paso (o lo que sea); por los que leen esto y se molestan en ponerme algún comentario positivo (ya saber que alguien lee lo que escribo es alentador). Y también por mi hijo, aunque me la pase preocupándome por su culpa.

Por todo eso, el día de hoy (y muchos otros)
GRACIAS.

Wednesday, March 18, 2009

Ciudad Gruyere

La nueva modalidad de topes en Cabo San Lucas son los topes inversos o en negativo.
Es decir, una zanja que cruza la calle, en vez de un bulto (tope) que cruza la calle.
A veces están combinados: hay una zanja y a su lado el bulto de tierra (supongo que la misma que salió de la zanja).
Son mortales. Por supuesto que si los topes normales no están pintados y no se ven, los otros menos. No comprendo del todo la lógica de los antitopes, excepto que quizás es más fácil mantener un agujero que un bulto. O tal vez son algún tipo de remanente o vestigio de las barricadas que solían verse a media calle (que parecen haber sido erradicadas – al menos de las zonas por las que yo circulo).
Bueno, semi-erradicadas. Por donde vivo ahora (me cambié) están pavimentando una calle. Para que los coches no pasen y no echen a perder el trabajo y de paso se echen al plato alguno que otro trabajador, con la misma tierra que sale de aplanar la calle y otros menesteres necesarios para pavimentar, hacen unos montones enormes de tierra que bloquean el paso.
No es que sirva de mucho: como aquí mucha gente tiene camioneta, se suben al montón con la camioneta y se pasan igual (por al tarde y la noche cuando no hay trabajadores que les griten). Por donde ha pasado una camioneta pasa otra, y en cuestión de horas hasta los carritos comunes y corrientes se brincan el montón de tierra como si nada. Al día siguiente los trabajadores ponen otro, o le echan más tierrita encima al que ya esta medio aplanado.
Me caen mal los dichosos trabajadores. Se roban el agua; es decir, ocupan agua, no sé para que, y vienen y llenan sus tambos y cubetas en la llave del agua de la casa en que vivo. Es decir, que nosotros ponemos (y pagamos) el agua que usan para pavimentar la calle. Y son cubetas y tambos de 20 a 30 litros, todos los que ocupen llenar durante el día (uno no está, se va a trabajar, así que lo hacen con total impunidad). El otro día le dije al tipo que llegó con toda su concha y su cubetota, que no la llenara ahí. Se enojó y todavía me salió con que el agua no se le niega a nadie. Lo que no sabe es que el dicho se refiere al agua de beber, no a 100 o 120 litros por día para pavimentar la calle (que la ponga el municipio…).


He llegado a una decisión: me regreso a La Paz. Este agujero del infierno no me gusta, no me gusta, y no me gusta. Si tengo que empezar de nuevo – otra vez – cuanto mas pronto lo haga, mejor. Así que me regreso, este verano, a como dé lugar. ¿Pa´ qué alargarla y hacerla de emoción?

Nomás que no tengo chamba ni casa ni dinero ahorrado - Cabo San Lucas es tan caro, que aunque gano como dos mil pesos al mes mas que en Querétaro, aquí me alcanza solo para rentar un cuarto en casa de alguien mas y pagar la colegiatura de mi hijo, que tiene que estar en escuela particular, de producto de gallina, pues con el horario de las escuelas de gobierno no alcanza para que se esté en algún lugar seguro mientras yo trabajo. Pagar porque alguien me lo cuide, y lo lleve y lo traiga me sale casi igual que meterlo en escuela privada. ¿De que sirve ganar “una lana” si mi calidad de vida es menor que la que tenía con menos dinero? Por no hablar de lo nefasta que es el ambiente de esta ciudad, lo grosera que es la gente y todo eso.

Me voy, aunque no tenga trabajo ni casa… igual así llegue a La Paz el verano pasado, y cuando me vine a estudiar; y así llegué a Ensenada, embarazada y sin conocer la ciudad, y así regresé después a hacer el doctorado, cargando niño y gatos, etc., etc…

Tiene que poderse; tiene que funcionar: como decía una amiga “tú tienes que hacer que funcione”.
Se agradecen los buenos deseos y que pongan changuitos por mí.

Es en serio – se supone que el pensamiento positivo influye en el mundo y todo eso. He decidido que hay que creer en eso, y tener fé en la posibilidad de que te vaya mejor, porque si no tienes ninguna esperanza ¿para que esforzarse? ¿Para que luchar? Y como yo no puedo rendirme (tengo un hijo que criar) pues he decidido voluntaria y conscientemente creer (en la medida que mi escepticismo me lo permite), creer que puedes influir las partículas subatómicas con la energía de tu pensamiento, por que, como dice Paulo Coelho “el universo conspira para que logres tus deseos”.

Deseo irme a vivir a La Paz.
Por favor, conspiren conmigo (toda ayuda es poca).

Thursday, March 05, 2009

Chavos

La chamba es criminal… eso de dar cinco clases, cuatro de la cuales no había dado: a) nunca, b) hace años, es cansado.

Cabo San Lucas no cambia, al menos no tan rápido. Abrieron un Starbucks. Fui. Me encontré ahí a una de mis alumnas, quien pensó que era “raro” verme en el centro, que no me imaginaba paseando por ahí. Chava – le dije – ubicate, es una cafetería! No un antro (y si quisiera ir a un antro ¿qué? ¿no puedo? ¿a poco me veo tan vieja? ¿o será el madito uniforme de secre que tengo que llevar? Supongo que si te ven diario de saco – y el mismo saco, pa’ terminarla de …- no te pueden imaginar de pantalón de mezclilla y playera)...

No se si debo considerarlo indicativo de mi edad, de su incapacidad para ver mas allá de sus narices, o de la brecha generacional (que no me queda muy clara, pensándolo bien: excepto por el hecho que yo no tengo facebook, creo que no hay tanta diferencia entre su generación y la mía… Hay mas entre la de mis padres y la mía, creo; al menos yo aprendí a usar compus en la escuela y ellos – mis padres- no vieron una hasta bien entrada la edad adulta. En el caso de mi madre, nunca, porque no sabe ni prenderlas).

Como decía el personaje del psicólogo, en “Cilantro y perejil”: -¿Es que los calvos no merecen amor?- Y me refiero a esto en el sentido de ¿pasas de los treinta y no puedes ir a un antro? Y volvemos a lo mismo que creo ya había mencionado antes: de joven nunca te imaginas como será tu vida cuando pases de los treinta (o por ahí) es como una barrera mágica que tu mente no puede penetrar… (eso, creo se llama falta de experiencia – con eso de que la experiencia es aquello que adquieres justo después que lo necesitas…).

Quizá es mala onda de mi parte, pero siento lástima por ellos. No saben lo que se les viene encima. Por otro lado, tal vez sea mejor así: ¿Dónde encontrarían la fuerza para seguir adelante si supieran al llegar a la edad adulta la chinga no se acaba sino que empeora? ¿O será que solo me pasó eso a mí?

Saturday, January 24, 2009

Deviantart.com


Les recomiendo este sitio. Busquen en arte fractal, también esas imágenes están increíbles (este dibujo es de la sección de manga y anime).

Temporada de flautas

En la escuela le pidieron a mi hijo que llevara una flauta. No sabía donde comprar una flauta. Pregunté en Office Depot si tenían flautas, y el empleado me contestó: “No, ahorita no hay flautas. Es que no es temporada”.

¿Tal vez es época de veda?

¿Cuándo es temporada de flautas? ¿Acaso son migratorias?

No me habría sorprendido mucho que en el Office Depot me hubieran dicho que no venden flautas y ya, porque después de todo, es mas bien como una tienda de artículos de papelería y oficina. Sin embargo, eso de la temporada… ¿Serán así de raras todas las papelerías de la ciudad? Considerando que una de las que mas se anuncia presume de tener un repertorio completo de… disfraces. Y sí los tienen, colgados en racks a media tienda. En resumen, en Cabo San Lucas, no sé donde comprar una flauta. Quizá en realidad, lo que debería sorprenderme es que haya zapatos en las zapaterías…

En otras noticias, pintaron dos topes. Es de hacerse notar, porque son los únicos dos topes pintados en toda la ciudad. Son los dos topes que están en el camino al faro viejo, atrás de la delegación. Uno de esos es el tope de El Vendedor de Periódicos. Ese de los tatuajes y el puro.

Otros dos reductores de velocidad que No Están pintados, son dos reductores de velocidad que literalmente No Están, a la altura del motel La Roca. Hay un letrero de cada lado de la carretera, que dice “reductor de velocidad”, y hay, sobre el asfalto, dos amplias bandas bien pintadas de amarillo. Lo que no está son los susodichos reductores de velocidad. ¿Se los robaron? ¿Será que el presupuesto nomás alcanzó pa´l letrero y la pintura? ¿Tendrán los reductores de velocidad “temporada”?

Un ejemplo más de que en si Los Cabos no existieran los habría imaginado Kafka (o Dalí; o tal vez Frida Kahlo, que tenía vocación de sufrimiento): hace unos días, aun en las vacaciones de invierno, hubo una congregación de motociclistas en el centro de Cabo San Lucas. De repente se oyó el ruidoso estruendo de muchas motos y una sirena de policía. Estábamos platicando afuerita del museo de Historia Natural, y por supuesto, fuimos a ver que pasaba. Y lo que pasaba era una patrulla con dos motos detrás. Y luego dos mas, y tres y cuatro y otras dos, y tres y en total llegaron como sesenta (faltaban unos quince o veinte mas que llegaron tarde). Se estacionaron todos ahí enfrente de la Plaza Amelia Wilkes, acomodaron sus motos (tres cuadras de motos “parkeadas” cada una mas o menos en línea perpendicular a la banqueta), y se dejaron sacar una foto o dos o tres de los muchos curiosos que nos juntamos a mirar, en lo que llegaban los retrasados. Mi cuate del museo, el otro biólogo desarraigado, agarró su cámara, nos encargó el museo, y se fue a sacar fotos. Regresó diciendo que eran (los motociclistas) de la asociación de Baja Bikers y que venían todos ellos… a misa. Y los sesenta y tantos motoristas, con sus barbas, sus tatuajes, sus paliacates y sus chavas (que llegaron, por supuesto, montadas en la parte de atrás de la moto), se fueron a misa. Y cuando salieron de misa, se trajeron con ellos al cura, que caminó tres cuadras bendiciendo motos y echándoles agua bendita. Ahí si deseé tener mi cámara.

Ustedes disculparán mi estrechez mental, pero eso de ver a un cura, vestido de punta en blanco, bendiciendo motos una tras otra como si fuera de producción en serie, con los satisfechos, barbudos y tatuados dueños orgullosamente caminando detrás, con una mano en la chamarra de cuero (sin mangas, sigue siendo Los Cabos y hace calor) y la otra en la pompa de su morra, fue todo un shock cultural. Un chavo que esta haciendo su servicio social en el museo, amablemente me explicó que les bendicen las motos porque de vez en vez hacen viajes de carretera – y esta carretera debe ser una de las que tiene mayor número de accidentes al año en todo México. Supongo que si eres el equivalente mexicano de los ángeles negros, y además acostumbras viajar por estas carreteras de la península, toda ayuda celestial es poca.

Wednesday, December 31, 2008

I have no...

Un amigo me prestó un libro sobre bushido. Lo leí todo y luego me puse a releerlo, pedacito a pedacito. El total del contenido era demasiado para mi; sin embargo leerlo todo era preciso para hacerse una idea del total, no fuera yo terminar como los ciegos que describen al elefante…

Mucho es lo que dice el libro.
Rescato aquí, de lo que releí (no termine todo antes de devolverlo) un par de cosas que mas me llamaron al atención, y que además se relacionan fuertemente con toda la serie de “Vivir en Cabo san Lucas”.
Los samuráis vivían de su honor. Literalmente pues debido a la fuerte presencia e importancia que tenían en la sociedad feudal japonesa, eran el ejemplo de conducta hacia el cual giraban todos los ojos. Su honor era su identidad y su razón de ser. Pero no entendían el honor como se entiende hoy en día, que se confunde fácil y estúpidamente con el orgullo y el ego.

Se entendía HONOR como el tener total y completa responsabilidad por tus acciones, pensamientos, sentimientos e intenciones.

¿Cómo sería esta ciudad si los que viven en ella fueran honorables? ¿Si cada conductor se hiciera responsable de las consecuencias cada vez que se pasan el alto o se da vuelta como no debe? ¿Si cada persona que tira basura por la ventanilla de su coche se hiciera responsable de dicha basura? ¿Si los grafiteros se hicieran responsables de las paredes que pintan y los policías se hicieran verdaderamente responsables de vigilar que no se ignoren las leyes? ¿Cómo seria si la SETASA se hiciera verdaderamente responsable de recoger la basura y si los dueños de perros se responsabilizaran de recoger las gracias de sus animalitos? Etcétera, etcétera. Seguro que podría poner muchos mas ejemplos, ¿pero para qué? Como dice una amiga, el hubiera no existe…

Uno de los principios de un samurai, es siempre mostrar respeto por los demás.
Dejo a la imaginación del lector como seria la vida, no solo en Cabo San Lucas sino en cualquier lugar de México, si nos respetáramos todo el tiempo.

De acuerdo con el libro, el bushido se componía de una serie de actitudes y conductas, que no fueron registradas en papel hasta mucho después. En ese inter, el bushido fue muy influenciado por la filosofía de los monjes japoneses (que no eran ignorantes como los monjes católicos; los monjes japoneses perseguían el autoconocimiento). No es sorprendente entonces esta afirmación, parte del código:

“I have no principles; I make adaptability to all circumstances my principle.”

(Asté disculpe pero el libro está en ingles; la traducción es mas o menos así:
“No tengo principios; hago de la capacidad de adaptarme a todas las circunstancias mi principio.”)

El agua fluye constantemente, la vida es igual. Por aquí decimos que no te puedes bañar dos veces en el mismo río. Y ante ese flujo constante solo queda adaptarse y estar siempre atento a los cambios que vendrán (pues es un hecho que las cosas cambiarán; nada es para siempre).


¿Y esto que tiene que ver? Pues ahora estoy en Cabo y tendré que adaptarme a la vida por aquí, me guste o no, sin perder mi honor en el intento. Esto es, hemos de sobrevivir sin mentar madres en el trafico, no obstante el conductor de al lado se desgañite en chino; sin tirar basura aunque el vecino sea un puerco; a cuidar el agua sin importar que el de enfrente lave su carro con la manguera; a comprar pilas recargables y focos ahorradores pese a que sean mas caros; a pagar la renta aunque la arpía de la casera se haga loca con los recibos (bueno, hasta que me cambie de agujero, que tampoco creo mucho en aquello de poner la otra mejilla).Y así sucesivamente, adaptarse, separar de entre lo que es infierno, aquello que vale la pena el viaje y disfrutarlo, manteniendo la conducta correcta, contra viento y marea; esperar a que pase el invierno y llegue la primavera, a ver si entonces tengo mejor suerte…

Ciudad garrapata

Cabo San Lucas es una ciudad parásita. No produce nada; depende de la sangre (metafóricamente hablando) de las personas que viene y van. Ninguna se queda tanto como resultar permanentemente dañada; algunos hasta regresan y/o se la recomiendan a sus conocidos. Hablo, por supuesto, de los turistas. Aquí no se produce nada, no en cantidades suficientes para mantener a la población total de esta área, que para acabarla de ch… no deja de crecer. Lo único que se producía por aquí era pescado, pero ciertamente no tanto como para sostener dos ciudades. Sigue produciéndose pescado – y deja mucho, en forma de pesca deportiva. Es decir, turismo.
La especie humana es un cáncer, enfermizo y dañino. Y en ciudades como ésta, se nota más. Cancún y Playa del Carmen son otros ejemplos, que igual que Los Cabos, me impresionaron muy desfavorablemente cuando las conocí.
¿Por qué entonces me vine a vivir para acá? Pues ahora me pregunto lo mismo… No sé, creo que no quise pensar en eso cuando decidí mudarme; además, en realidad no conocía por aquí, solo había venido una vez, años antes incluso de que naciera mi hijo (y aunque ya era una ciudad turística 100%, no era tan grande). Y en La Paz no había trabajo y Los Cabos son lo mas cerca que estaba pa` tener chamba y mantenerme en contacto con mis cuates. Y aquí estamos.
Entiendo mejor que antes porque la ciudad está como está. Sigue sin gustarme, sin embargo. Pero estoy cerca del mar, aunque no se pueda ver desde ningún lado por los hoteles y los cerros de propiedad privada. Y estoy cerca de La Paz. Y como ya estamos aquí, seguiré reportándome: desde donde el aire da la vuelta, vivir en Los Cabos, capítulo seis.


Otra peculiaridad curiosa de esta ciudad, es uno de los programas de radio que – no sé porque razón – le gusta mucho a mi hijo. Se llama “Vivan los solteros”. El conductor trata de que los radioescuchas llamen y digan nombre, edad, descripción, ocupación etc., con la finalidad de hacer parejas. Es bien ilógico, ¿no? Es decir, ¿celebrar la soltería terminando con ella? ¿Como puede llamarse “vivan los solteros” si la idea es que dejen de serlo? En fin, una curiosidad mas de por aquí. Si les interesa, pueden checar su página de internet: www.vivanlossolteros.com (o algo así).
Había una barricada de esas de arena en una calle por la que paso seguido. Un día la quitaron. A las dos de la tarde estaba ahí; a las seis ya no. Y no la volvieron a poner. Me sacó tanto de onda no verla en su lugar, que hasta me seguí de largo donde debía de dar vuelta. Luego me di cuenta que pavimentaron varias calles de esa colonia, y hasta pasó un carro de sonido anunciando que tal y cual día el gobernador iba a inaugurar las dichas calles. No sé, pero el trabajo de gobernador está muy bien pagado si a lo que se dedica es a inaugurar calles… Digo, no es como si tuviera que hacerlo con frecuencia.
El Par Vial sigue retrasado. Todo mundo se queja, pero la cosa sigue igual. Cierran calles por aquí y por allá, y como no he estado oyendo el radio, ni me enteré. Bajé al centro y por supuesto, hice berrinches y coraje, y di vueltas de mas. Aunque oír el radio no creo que hubiera hecho mucha diferencia, dado que no hay muchas vías alternas de todos modos.
En el radio anunciaron que por fin, en la ciudad de México, se había firmado el acuerdo para resolver el problema de los taxistas y transportadores de turistas. Pasaron entrevistas con el gobernador, el presidente municipal, el representante de las transportadoras y cualquier otro implicado que se puso a tiro. Todos estaban muy felices congratulándose y dándose palmaditas mutuas porque el problema por fin quedó resuelto. Excepto el representante legal de los taxistas, que dijo que ni había leído el dichoso acuerdo… Yo quisiera saber como es que el problema quedó resuelto, si los principales quejosos y revoltosos eran precisamente los taxistas: tomaron autobuses y bajaron a los turistas y bloquearon la entrada de hoteles y calles y en fin, hicieron cuando desmadre pudieron. Y ´ora resulta que ni han leído el documento en cuestión. Vaya manera de resolver problemas ¿no?


Fuimos a La Paz – por fin – este fin de semana. Por el radio han estado comentando el alto numero de accidentes debidos, en su mayoría, a los que manejan borrachos con pretexto de las fiestas de navidad y fin de año…
Me fui con mucho miedo por la carretera, especialmente de aquí a Todos Santos, porque es donde hay mas curvas, subidas y bajadas y pocos espacios buenos para rebasar como debe ser. Pero rebasan de todos modos, en curva, de subida, y aunque el carro que quieren rebasar ya vaya a mas de cien kilómetros por hora. Ya me ha tocado ver varios choques así. Por eso me fui a 80 kilómetros por hora, para poder frenar si de repente a media curva me sale algún idiota de frente (ya me ha pasado y no nos matamos precisamente porque yo alcancé a frenar – el #@$%&/((***/@$% conductor que iba rebasando ni hizo el intento). Una aproximación de lo mal que han estado manejando por aquí, se puede calcular de la cantidad de animales atropellados que vi en este viaje: sobrepasó con mucho, los que había visto en viajes anteriores. Vi (lo mas impresionante) una vaca muerta, a un lado de la carretera, a quien alguien le cortó las patas, pa´ que no estorbaran, supongo (mover la vaca completa ha de ser difícil, pesan mucho). Un perro negro estaba dándose un banquetazo de vaca muerta. Esto fue lueguito saliendo de Cabo San Lucas. Vi, además, durante el viaje de ida, cuatro perros atropellados, un gato, y dos bultos peludos no identificables. Tres días después, de regreso, (osea, del otro lado de la carretera) vi otros tres perros y otros cuatro bultos inidentificables. Solo puedo alegrarme de no haber tenido ningún accidente, ya que como manejan por aquí algunos, es más una cuestión de suerte que de habilidad propia para manejar. Supongo que el negocio de las funerarias se dará bien por aquí (¿?). Y como en otras carreteras, hay varias cruces a los lados del camino, hasta con flores, algunas… Siendo la carretera tan estrecha, y el trafico tan peligroso, no puedo dejar de preguntarme ¿Cómo le hacen pa` construir esos altares? ¿Y pa` poner las flores? ¿No habrán atropellado por ahí a alguno entretenido en estas ocupaciones? Y de ser así ¿el nuevo muertito se merecerá también su altarcito, o nomás les toca a los que se matan en coche?

Ciudad ausente

Cabo San Lucas es una ciudad que no está presente para sus habitantes.
Esta hecha por y para los turistas, y los demás que se ch… Bueno, eso.
En realidad es frustrante y molesto escuchar en el noticiero, de lunes a viernes (no hay noticieros el fin de semana), noticia tras noticia y comentario tras comentario, sobre como hay que favorecer el turismo, mejorar el turismo, ayudar al turista, atender al turista, ayudar al turista, invertir en turismo, desarrollar el turismo, etc., etc.
¿Y los que vivimos aquí, qué? ¿A que hora van a trabajar para nosotros? ¿Cuándo van a resolver los problemas de la gente que vive aquí, y sí, atiende a todos esos turistas? ¿A que hora resuelven la falta de agua, las fallas en la recolección de basura, la falta de escuelas y espacios públicos, la falta de accesos a las playas, los problemas de tráfico, la carencia de estacionamientos públicos?
Y solo tengo cuatro meses aquí. Comprendo la amargura de los cabeños de nacimiento, que han visto secuestrada su ciudad por turistas e inversionistas fuereños. Lo que no comprendo es la grosera forma de ser del montón de fuereños que trabajan y viven aquí – esta no era sus ciudad de todos modos, nadie les ha quitado nada. Supongo que me contradigo un poco, pero el hecho es que aunque estoy molesta porque nos embarran turismo desde el desayuno hasta la cena, yo no ando por ahí brincándome los altos, tirando basura en la calle, ni poniendo música a todo volumen a las tres de la mañana en martes.
Lo que me para los pelos de punta es la falta de acceso a las playas. Vaya, que ni al cerro frente a la playa puede uno acceder. Cabo San Lucas es propiedad privada, de gente que ni siquiera vive aquí (ya no digas nació aquí).

El domingo fuimos al Museo de Historia Natural de Cabo San Lucas. Me sorprendió que hubiera un museo. Pues resulta que no tiene mucho tiempo, poco mas de dos años, y el punto es, que tiene fotos de cómo era Cabo San Lucas hace treinta y veinte años atrás.
No había nada.
En el museo hay historias, anécdotas, redactadas como artículos de periódico, donde algunos nativos platican de cómo era la vida por aquí cuando nomás había 200 personas en el pueblo y uno tardaba 4 horas para llegar por la brecha a San José (hoy día se hacen como 40 minutos si vas rápido pero con precaución – o sea, como a 90 km/h promedio).
¡¡¡Cuatro horas para llegar a San José!!! Eso si me impresionó.
El Médano (una playa que ahora alberga super hotelazos de esos enormes) era el lugar donde estaban las 50 casitas de la gente que trabajaba en la empacadora de atún. Hay una foto. Cincuenta casitas de madera en un lugar en donde ahora no puedes ni ver la playa a través de los edificios… (porque además es todo propiedad privada, maldita sea).
Hay fotos de la marina antes de que fuera la marina, cuando apenas iban a dragar para construirla…
Platicando con el encargado del museo – otro biólogo marino desarraigado como yo – me hizo notar que apenas vamos en el décimo ayuntamiento… ¡Uff! Pues con razón esta ciudad esta hecha un desmadre: si hace treinta años vivían aquí menos de mil personas. Hoy, debe haber esas mil personas nomás en la colonia en la que vivo.
Venían famosas estrellas de cine y políticos y empresarios importantes, gringos y mexicanos, que llegaban en avioneta particular o en sus yates, pues no había carretera ni nada parecido… Tenía uno que ser muy rico para venir a vacacionar aquí. A cambio, no había nadie que te diera lata: cero paparatzis, reporteros, fans, y demás fauna asociada (no tenían con que pagarse el viaje, supongo). Así fue como se dio la vocación de zona turística de lujo: el aislamiento le daba toda la privacidad y exclusividad que pudieras querer. Los predios de playa se fueron valuado mas y mas altos a medida que algunos se fueron dando cuenta de lo buena idea que sería construir un resort de lujo por aquí… Los habitantes originales fueron vendiendo sus terrenos, se hicieron de mucho dinero, y las mejores zonas quedaron en manos de “inversionistas” ahora dueños de hoteles gigantescos con sus propios campos de golf… ¿Malecón? ¿Por qué querrían los nativos un malecón, o un acceso público a la playa? Si había muchas otras playas, y en cambio recibían sus dinerito contante y sonante…Y así, supongo, se fueron vendiendo todos lo lotes aledaños a la playa, y después lo no tan aledaños pero con bonita vista…
Y fué llegando gente, para trabajar en los hoteles y resorts que se iban construyendo en esos terrenos. Y por eso Cabo San Lucas es una ciudad ausente, que está aquí, pero no para los que viven en ella, sino para esos otros, los que vienen a dejar sus bendiciones en billetes verdes.
Ahora comprendo el como y el porque. De todos modos sigue siendo deprimente.

Friday, December 05, 2008

Ciudad Paraíso

Mi vecino de enfrente, cruzando la calle – si, el cabeño emprendedor del taller mecánico – es además muy ingenioso. Para poder cubrirse del sol abrasador mientras trabaja en los coches, consiguió varios palos largos, una antena parabólica rota (resultado supongo de algún huracán) y unos toldos viejos. Levanto la parabólica con los palos, con el hueco hacia abajo, y sobre el armazón así construido tendió y amarró sus pedazos de toldo. Cuando en las tardes lo veo tendido en su hamaca, bajo la sombra de la ex-antena parabólica, me da envidia. Está tan a gusto ahí, que cuando empieza a sonar la alarma de unos de los carros del taller, ni se mueve.
-¿Para que esforzarse tanto? – ha de pensar – total, si la dejo en paz se apagará sola, nomás es cuestión de aguantar diez o quince minutos…
La posibilidad de que sus vecinos no sean tan flemáticos como él, creo que aun no ha cruzado por el interior de su cráneo.


Vendieron la casa de al lado de los depa-cuartos donde vivo. Una emprendedora “cabeña” (venida de fuera, por la facha y el acento) ha inaugurado ahí una escuela de belleza. Me persiguió un día por la calle para reclamarme porque “siempre se estaciona frente a mi escuela”.
Me cayó gorda. Primero, porque solo me estaciono ahí una o dos veces por semana, a lo mucho, y no mas cuando no hay otro lugar. Segunda, si quiere que esos cinco metros de banqueta sean de su exclusiva propiedad que pague los derechos correspondientes al municipio (¡la quiere gratis, encima!). Desde entonces, si me estaciono ahí, así sea por una hora, me pintan letreritos en el polvo de las ventanas. Hasta unas estampitas de no sé que caricatura le pegaron a mi coche. Lo bueno es que tiene tanto polvo que no pegaron bien y luego se cayeron solas. “Mi” calle esta pavimentada, pero las calles aledañas no. Aquí la tierra tiene un suave color beige, como el de los pantalones “Dickies”. Cualquier carro (u otro objeto) dejado a su suerte empieza poco a poco a volverse beige. Lavarlos no ayuda mucho: cuando están húmedos el polvo se pega mejor. Uno tiene que sacudir el coche en seco, así como sacudes esa repisas al fondo de la sala, que no sirven para nada excepto para sostener fotos viejas y figurines ridículos de porcelana. Así debería sacudir mi coche. Lo malo es que no tengo sacudidor. Le permito que se vaya volviendo beige bajo el principio de que “la cáscara guarda al palo” y “si se ve feo no se lo roban”.
So far its working.


En Los Cabos no hay suficientes escuelas públicas. Por eso, hasta el turno vespertino esta LLENO, R-E-P-L-E-T-O. Apenas logré lugar para mi hijo (quedaban tres sitios) en las quinta escuela que visité, alejada de la casa, alejada del centro, alejada de la mano de Dios, y de la mano de la SEP. No han terminado de ponerle la barda: los niños se salen, los perros se meten, y los grafiteros “grafitean” los salones y cualquier otra pared a mano. La cancha esta techada. El techo está como a tres pisos de altura y bloquea re-bien el sol de mediodía. Lastima que el turno vespertino inicia a la dos de la tarde, cuando el sol ya esta bajando, y por un ladito ilumina en todo su esplendor, la cancha y los salones, por el resto de la tarde. No hay nada de sombra. Los salones, tienen, todos, aire acondicionado, que a veces funciona. ¿La razón? Hubo presupuesto para ponerlos, pero no lo hay para darles mantenimiento. Por eso los maestros piden a los padres cooperación para contratar a alguien que venga a arreglarlos. El problema es que también hay que cooperar para comprar agua potable, pintura (para pintar el salón por dentro – por fuera no tiene caso), para pagar vasitos, para pagarle a la maestra de educación artística (como eso no viene en el plan oficial la SEP no le paga), cooperación para limpiar la escuela (es decir, ir a barrer), cooperación para la kermés del día de muertos (en efectivo o en especie) y cooperación (por medio de un documento escrito, o de perdis una firma) para iniciar el tramite necesario para que la oficina regional remueva de su puesto al conserje, un mal bicho que no hace su trabajo, es grosero y prepotente, y en alguna ocasión incluso pateo a un niño. Con tantas cooperaciones, los aires siguen sin mantenimiento.

Cabo san Lucas es una ciudad de segunda, para turistas.
El gobierno de verdad está en San José del Cabo. Si quieres un permiso (de lo que sea) hay que ir a San José. Si necesitas realizar un trámite, en San José. Si en la chamba te piden tu carta de antecedentes no penales, puedes adquirirla en San José. ¿Eventos culturales? Hay muchos, buenos y gratuitos, en la Casa de Cultura… de San José. Si quieres nacer, o morir, y que tu paso por este mundo sea registrado oficialmente, hay que ir a San José.
San José tiene forma de salchicha. Un extremo – el que toca el mar – tiene los hoteles, las tiendas, las oficinas de gobierno y todo lo que vale la pena ver. El centro de San José es un pueblito “típico y pintoresco” de edificios que nunca han sido estilo colonial pero lo intentaron y de calles estrechas (esas sí muy coloniales).
El tráfico es como para fundirle a uno el cerebro. Las calles van y viene siguiendo lo que alguna vez fueron los contornos del terreno – es decir, sin ninguna lógica aparente para el conductor moderno. Son tan estrechas que en algunas se bloquea el transito por completo si alguien se estaciona (aunque se suba a la banqueta). Por lo mismo son de un solo sentido… el cual (como los topes) hay que memorizar, porque no hay letreros ni flechas. A veces hay un policía en la esquina y entonces puede uno detenerse y preguntar – “Disculpe ¿Dónde estoy? ¿¿Cómo salgo de aquí??” – lo malo es que resulta difícil escuchar la respuesta por sobre el ruido de los bocinazos del conductor del carro que viene atrás, que ya se olvidó de cuando recién llego a san José y no daba pie con bola (los nativos verdaderos son una especie en extinción).
El resto de la salchicha son las áreas residenciales que han brotado a lo largo de la carretera al aeropuerto. Es decir, las casas donde vive la gente están de un lado de la ciudad; las oficinas, escuelas, hospitales y demás centros laborales, del otro lado. Y todo esta conectado por una sola avenida (ex-carretera), sobre la que han aparecido topes, semáforos y puentes de la misma manera que en el rostro de una bella brotan arrugas, manchas y verrugas con el paso de los años (es decir, son horribles y están en el peor lugar posible). El tráfico en hora pico (o sea, de 6:30 am a 8:30 pm) es de miedo. Los conductores que no van mentando madres, no es que sean pacientes ni educados; es que tres kilómetros atrás se quedaron afónicos.
No puedo criticar mucho la ciudad de San José: he ido solo tres veces, y procurado no regresar. Las calles que viene en mi mapa no existen en la ciudad, las que existen no tiene letrero y las demás no aparecen en el mapa. Para colmo no hay donde estacionarse a consultar (o corregir) dicho mapa, ni sirve de nada preguntarle a los transeúntes: ellos tampoco saben como se llama la calle. Sospecho que las calles mismas sufren de amnesia – debe ser por la insolación.


Y eso me recuerda otra faceta de la personalidad única de Cabo San Lucas: los nombres de las calles y los números de las casas. Lo que sigue es anecdótico (es decir, me lo contaron). En Cabo San Lucas las calles no tenían nombre ni las casas número (la mayoría de las casas siguen sin tener número). La dirección única y generalizada era “domicilio conocido” (bajo el principio, supongo, de que al menos la persona que vivía ahí lo conocía). Cada espacio, con o sin construir, corresponde a una manzana y un lote. Entonces, las direcciones eran algo así como “colonia Patitos (si es que tenía nombre), Mnz H, lote 4 (sin letrero que indique numero de manzana ni lote, pese a lo cual siempre llegan sin falla los recibos de la luz y el agua. Que eficientes son a veces los servicios públicos). Pero un día, llego Coppel a Los Cabos, esa tienda que te vende a precios exorbitantes en abonos chiquititos. Y resulta que para poder cobrarte el correspondiente abono es necesario saber en donde vives. Así pues, Coppel le puso nombre a las calles, y para que no se pierdan los cobradores, donó al municipio letreros en donde se lee “calle Marlin” en letras grandotas y “donado por Coppel” en letras chiquitas. Algunos letreros también incluyen el nombre de la colonia (cuando tiene nombre). Así muchas calles fueron bautizadas, gracias a Coppel.

Hay una calle que se llama “Faro Cabeza de Ballena”. Siempre que paso por ahí me imagino una ballena decapitada, la cabeza en el lugar donde estaba la barricada correspondiente (si, es esa colonia), hasta que la maquinaria del municipio llegó y la quito (curiosamente no la volvieron a poner). Según mi mapa esa calle se llama “Profesor Agúndez” o “Márquez”, o algo así. Ya había comentado que mi mapa es bastante chafita ¿verdad?
De cualquier forma ¿Faro Cabeza de Ballena?

Wednesday, November 19, 2008

Ciudad jungla.

Mencione ya (Ciudad de ilusión) que los lorocutores del noticiero local no fallan en repetir cada mañana que “Los Cabos es un paraíso”. Considerando las barricadas en las bocacalles, las grietas abiertas por la lluvia en todos los caminos de arena, la cantidad de gatos y perros semisalvajes que vagan por ahí, los mosquitos transmisores del dengue y las ventanas sin mosquitera, el omnipresente graffiti; las 500 muertes al año en accidentes automovilísticos; la alta (¡altísima!) incidencia de robo de autos y atracos varios (esta es creo, la única ciudad en la Baja, donde los Oxxo cierran por la noche: en La Paz y otros sitios están abiertos 24 horas, pero en Los Cabos TIENEN que cerrar o los asaltan. Supongo que por eso hay tan poquitos). Bueno, decía que considerando todo lo anterior, el noticiero debería iniciar cada mañana con la canción esa de “Welcome to the jungle”.


Están arreglando las calles del centro, que por aquí llaman “Par Vial” (no me queda claro si por “Par Vial” se refieren a las obras, a la zona, a la avenida tal cual va a quedar – cuando quede – o a todo eso). El caso es que todos los días hay anuncios en la radio referentes al Par Vial, por el estilo de “el Par Vial será cerrado de la calle X a la calle Z, a la altura de Q y W, el jueves 14 a las 16 horas, y será reabierto el domingo 17 a las 18 horas”. No se si de verdad re-abren las calles el día y a la hora que dicen. Habiéndome perdido ya tres veces (en una ocasión di cinco vueltas al mismo circuito, porque todas las calles de salida estaban cerradas o eran en sentido contrario; eventualmente salí, en sentido contrario y frente a las narices de un policía que no dijo ni pío); el caso es que ya no me quedan ganas de bajar al centro, y menos si van a estar cerradas calles que no conozco y no vienen en mi mapa (es un mapa bastante malo, he de admitir). A veces, durante estos trabajos del Par Vial, se corta la electricidad y/o el agua. Amablemente avisan por el radio: “A las colonias, desde Cabo Bello hasta Avenida Constituyentes (¡son como veinte!) se les cortará el servicio de agua/luz, durante la duración de estos trabajos, los días jueves catorce y viernes quince. Por su atención y comprensión, gracias”.


Y si no tienes costumbre de escuchar el radio, que te lleve el diablo. Y ya. Ni jueves ni viernes hay agua, y como además el fin de semana no cae agua (nunca hay agua en la llave que viene de la calle los fines de semana; no se porque: otro misterio), pues la cosa resulta en que te quedas sin agua cuatro días. Afortunadamente no me ha tocado quedarme sin luz por más de unas horas. Con una temperatura externa de 37º C o mas; y una temperatura interna (en el depa-cuarto) arriba de los 40º C (recordemos que los depa-cuartos son construidos siguiendo el plan original de un horno microondas, pero en grandote), eso de quedarse sin electricidad es criminal: el refri se deshiela en media hora, la comida se echa a perder, y al no poder prender el ventilador, solo te queda estarte afuera en el pasillo, a pleno sol (como sea, estarás a tres grados menos que en el interior). Y así, bajo el hermoso cielo sin nubes y el esplendoroso sol que achicharra, puedes aprovechar el tiempo para contemplar en tu interior (porque mirar hacia el exterior te deja viendo manchitas) los misterios del universo, tales como ¿Por qué diablos me vine a vivir aquí? ¿Qué pasa con el calentamiento global? ¿Dónde están los veinte huracanes que pronosticaron para el Pacífico este año? ¿¿¿Por qué no llueve???

En La Paz abundan los puestos de hotdogs. Aquí abundan los puestos de tacos “al estilo DF”. Me haría pensar que hay muchos chilangos en cabo San Lucas, de no ser porque aun no he visto ninguno de esos puestos abierto. A algunos ya hasta se les esta cayendo la pintura. Curiosamente no han sido grafiteados ¿a saber por qué?


En esta ciudad aun existe el Video Centro. Si, esa franquicia que fue desplazada y extinguida por BlockBuster (o como se escriba) en el resto del país. Aquí no hay BlockBuster, pero hay Video Centro. Es como llegar al Mundo Perdido de Arthur Conan Doyle. Puros espécimenes raros. Aplica a los bípedos también. Procedo a describir a un vendedor de periódicos (de esos periódicos amarillistas que venden en los altos y los cruceros): moreno, barbudo, con sobrero de paja, de ala ancha, agujereado por mas señas, fumándose lo que creo que era un puro, en shorts de color indeterminado y chanclas de hule, brazos y piernas tatuados, y con un chaleco de esos naranja fosforescente con tiras reflectoras para que los veas de lejos y no los atropelles. Fumaba su puro, feliz y quitado de la pena, parado a media calle junto a un tope, con un periódico en la mano y un morral con mas periódicos colgando al hombro. No lo veía esforzarse mucho en las ventas. Compartía un extremo del tope con unos chavos que estaban boteando (es decir, pedían que les echara uno dinero en sus botecitos) para alguna causa indeterminada - estaban sobre el otro carril y no alcance a ver a santo de que boteaban. No trataban de cruzar la calle para llegar a los “clientes” potenciales al otro lado de la calle – habrían tenido que atravesar el terreno del vendedor de periódicos.

Aquí los topes no están pintados. Es como una consigna. No hay ni un solo tope pintado. Debe ser un plan para mejorar la memoria de los habitantes de la ciudad. Es preciso que memorices la ubicación exacta de todos los topes en tu camino. De noche no se ven, y de día, con un sol de 400 watts dándote en la cara, y reflejándose en cada ventana, tampoco. Algunos (los mas chiquitos) tienen un letrero indicador, con una silueta en negro, y debajo del dibujo la palabra “tope”. Este letrero se encuentra generalmente junto al tope o un poquito mas adelante (cuando hay un poste u otro objeto que impide ponerlo justo al lado del tope). La funcion del letrero es, creo, brindarle al tope compañía y apoyo moral (cada vez que alguien mienta madres por darse de narices en el p… tope que no se ve). O quizás sean para que el tope no olvide su identidad y su función (considerando que los que manejan camioneta se los pasan como si no estuvieran). Para los conductores si que no son, porque uno ve el letrero al mismo tiempo que se esta dando el porrazo con el tope (a veces después).

Welcome to the jungle.


Propongo los siguientes folletos turísticos:

Querido turista: Bienvenido a Los Cabos.

Por favor, no traiga su coche. Corre el riesgo de perderlo en las zanjas, topes, barricadas y accidentes típicos de la región, o en las manos de algún ladrón profesional de coches. Y de todos modos no hay donde estacionarlo, a no ser que este dispuesto a pagar de 30 a 50 pesos por hora o fracción (si pensaba ahorrarse los 30 pesos para comprarse otra cosita, olvídelo: aquí, hasta los chicles se cotizan en dólares).

Querido turista: no traiga su coche. Tampoco traiga su perro. Mejor llévese uno. Los Cabos exporta finos perros de la calle (principalmente a Estados Unidos). Lo digo en serio: hay una sociedad de protección a animales, fundada y sostenida, por supuesto, por gringos residentes en la región. Cada año exportan muchos perritos y gatitos callejeros a “los estates”. Nunca hubiera imaginado que en la unión americana hubiera escasez de perros y gatos callejeros, pero ahí esta. Puede usted confirmar mis palabras leyendo las felices historias de éxito de mascotas varias, en la página web: www.humanesocietycabo.com

Querido turista: no traiga su carro y llévese un perro (o gato). Gaste mucho, de preferencia en dólares, y no se le ocurra salir del hotel a las incivilizadas zonas aledañas, porque seguro que lo asaltan o lo atropellan. Por si las moscas, sáquese un seguro contra accidentes antes de venir. Y si un día, después de nadar en la playa, llega a su habitación y no se puede bañar, no se preocupe: cortaron el agua por tiempo indefinido, pero todo es por el mejoramiento de la ciudad, para que usted y otros turistas, algún día, puedan circular por el centro de Cabo San Lucas sin ver desagradables postes y cables de luz (en realidad sin ver nada mas que el carro de enfrente y los de los lados, que si se me descuida manejando ya no la cuenta – ¡500 accidentes fatales al año!).

Querido turista: Bienvenido a la jungla.

Ciudad de misterio

Cabo San Lucas es una ciudad misteriosa, muy misteriosa. Por ejemplo, hay dos tiendas principales, el Soriana y el CCC (centro comercial californiano, 100% nativo). En el estacionamiento del CCC hay unos como techillos inclinados (en V invertida) para dar sombra a los coches. Hasta eso funcionan bastante bien y ayuda a que tu carro no sea un horno (especialmente si tienes en cuanta que vienes del aire acondicionado en el interior de la tienda, a unos 15 o 20 grados centígrados por debajo de la temperatura ambiente).
En el estacionamiento del Soriana solo hay una de estas “sombrillas” para autos. También este techo está inclinado en dos aguas, pero a la inversa que el del CCC, de modo que en la mañana los carros de un lado tienen sombra, pero los del otro no, y en las tardes al revés. ¿Por qué? Misterio. Y los clientes-que-serán y traen auto pelean, casi literalmente, por estacionarse en donde esta la sombra, generando caos vial y enfados constantes. ¿Por qué levantaron solo uno de estos techos? Es decir, hay como quince hileras posibles para estacionarse ¿Por qué solo una tiene sombra? ¿No habría sido lo mismo no poner ninguna? Es un misterio; quien sabe que tenía en la cabeza el que diseñó el estacionamiento (que debió ser el mismo que el que diseñó el de Soriana La Paz, que esta igual).

Como ya había comentado antes, aquí casi todas la calles son de arena ( y las que están pavimentadas son de cemento o concreto, no asfalto ¿Por qué? Misterio). Después de las lluvias, las calles de arena son impasables, debido a las grietas que el agua abre a media calle, que a veces llegan a medir hasta 20 centímetros de profundidad y mas de treinta de ancho. Algunas de estas calles son después “repasadas” o “alisadas” por maquinaria del municipio. Esto funciona así: llega una máquina que no sé como se llama, con una como de pala ancha enfrente, y va empujando toda la tierra amontonada en la calle. Esta tierra tapa (mas o menos) los hoyos, grietas y zanjas abiertos por la lluvia. Al final de la calle no debe quedar mucho tierra suelta; y si la hay la máquina nomás la amontona a un costado y ya. Por supuesto que cuando vuelve a llover esa tierra se lava hacia la calle pavimentada mas próxima, dejándola llena de bultos, grava y pedruscos, que pueden o no ser removidos eventualmente por el municipio. A veces los mismos habitantes de la calle salen con un pala a quitar lo mas molesto de la arena (los he visto). La pregunta es ¿Cómo decide el municipio que calles son dignas de arreglarse después de las lluvias? ¿Tienen una lista de calles “importantes”? ¿Se basan en los reportes de la policía, en los avisos de la gente? Los policías aquí circulan en pura camioneta, así que pueden pasarse por encima la mayor parte de las grietas y zanjas sin siquiera bajar la velocidad. Entonces, cuando una calle esta tan fea que ni la policía puede pasar, es tiempo de arreglarla. O tal vez hay un teléfono al que la gente llama para quejarse de que se les quedo el coche en el hoyo…
La calle por la que llego a mi trabajo es de arena. También es una calle con bastante circulación. En una ocasión, después de la lluvia, se formo una fea, ancha y profunda zanja que la cruzaba de manera perpendicular, donde solo había un punto por el que aun era posible pasar. Como sea que la calle es de doble sentido, con bastante tráfico en ambos, era de ver las peloteras que se armaban, ya que con la amabilidad y cortesía típica del cabeño promedio, todo mundo quería pasar primero y chingue su madre el que se me atraviese. Eventualmente llego la máquina-pala y alisó la calle. La zanja sigue allí, pero si pasas con cuidado y baja velocidad no tienes mayor problema. Eso, cuando tienes carro, porque los que traen camioneta se pasan a toda velocidad y si no vas a una velocidad que sea de su agrado te rebasan, dejándote completamente empanizado. La mitad de la población trae camioneta. Supongo que considerando el estado de las calles es comprensible; imagino que hasta compensa por el gasto extra en gasolina.

Por otro lado, hay otra calle, que antes tomaba para llevar a mi hijo a la escuela. Esta calle tiene en un extremo, casas de una colonia de interés social; la calle aquí es de arena. Mas adelante se acaba esta colonia y empieza otra, de mayor nivel socioeconómico; a partir de este punto la calle está pavimentada con algo que creo es concreto. La zona pavimentada está mas arriba que la de arena; durante la lluvia el agua baja, socavando un escalón en el sitio en que la calle deja de estar pavimentada; mas allá de este punto el agua formó un arroyo a media calle, que en su parte mas profunda debía tener unos 20 centímetros menos que el nivel medio del resto del paso. Este arroyo medía algo así como medio metro de ancho, excepto a la altura del cambio de colonia, donde como decía, se formó un escalón, de 20 a 25 centímetros de hondo y metro y medio de ancho. Habiendo logrado cruzar la zanja para circular del lado de la vía que se encontraba en mejor estado, cuando llegue al dicho escalón me quedé, como dicen, “de a seis”. No había modo que mi carro subiera por ahí sin dejarse las tripas en el borde de concreto. Después de dar varias vueltas por calles de arena sin nombre ni seña alguna (y que no aparecen en el mapa) logré encontrar otro camino para llegar a la escuela del niño. La ultima vez que me asome, la zanja seguía ahí (ya no se le podía llamar calle…) Entonces ¿Quién determina que calles hay que reparar, y como lo hace? Misterio.

Algunos ciudadanos industriosos arreglan la calle por si mismos. Otros, la echan a perder.
Por alguna razón que desconozco, la gente por aquí levanta barricadas frente a la entrada de la calle. Cuando llegué y vi esos montones de tierra, cascajo y palos cerrando la entrada de algunas calles, pensé que eran resultado de las lluvias. Luego noté que en realidad eran “montañas” bastante limpias, pues estaban formadas principal mente de tierra, piedras y palos, casi nada de basura, lo cual es notable, pues hay mas que suficiente basura en las calles como para que la lluvia y el viento tengan con que trabajar. Unas semanas después llegó una máquina de esas aplanadoras de calle, y aplanó el cerro de tierra que había frente a una calle aledaña a mi depa-cuarto. Dos días después el cerro estaba otra vez ahí, mas redondeadito y formadito (como que nada mas le habían dado una retocadita).
¿Por qué? Hay una “barda” de estas en una de las calles por la que paso seguido. Dicha calle esta cortada en sentido perpendicular por una avenida bastante transitada. Yo doblo ahí a la derecha, sin problema porque no hay barricada ni puede haberla: la calle de ese lado está pavimentada. Pero del otro lado de la avenida es de arena, y tiene una montaña de tierra, piedras y cascajo que ni las lluvias han podido deshacer (mide fácil un metro de alto). Curiosamente, es media montaña: solo cubre media entrada de la calle, dejando un carril cuasi libre (hay un tope de tierra de 40 centímetros de alto, pero se puede pasar).
¿Por qué? ¿Por qué bloquear solo media calle? El que quiere entrar o salir de esa calle se las ve pintas, pero de todos modos coches entran y salen todo el tiempo. ¿Cuál es el sentido? Misterio.

Me tocó contemplar la suerte de otra barricada de estas, en la misma colonia, pero del otro lado, en una calle lateral a otra avenida, también bastante transitada. Por ahí suelo ir caminando al café Internet que prefiero frecuentar (ya no tengo Internet en casa… ¡Buaaa!). Había en una calle de esas, otra barricada, de tierra y palos, bastante alta, y muy notable porque esta si tenía bastante basura y olía mal. Era tan alta, y tan pegada a la avenida, que no dejaba ni el espacio de la banqueta, por lo que ya tenía marcado un caminito estrecho, a unos 30 centímetros sobre el nivel de la calle, usado por los peatones que deseamos seguir adelante sin exponernos a dejar el pellejo en el cofre de algún auto (circulan bastante rápido- cuando pueden porque luego el tráfico es denso). Esta barrera cerraba por completo la entrada a la calle, a coches y peatones por igual. Un día, llego maquinaria y la quitó (literalmente la quitó, porque resulta que la calle, que ni siquiera había visto, está pavimentada, así que no podían limitarse dispersar la tierra. ¿Supongo que se la llevaron a otra calle??? Misterio). Remplazaron la montaña de tierra con una zanja muy bien hechecita, de un metro de ancho y medio metro de profundidad ¿Por qué? No tengo ni idea. Pase por ahí varias veces y no ví que estuvieran poniendo tuberías ni nada parecido. Finalmente un día rellenaron la zanja, pavimentaron por encima y así quedó. No han vuelto levantar la “barda” de tierra. ¿Será que les da flojera ir a traer la arena necesaria? Misterio.

Un día llegue a casa, para encontrar a mis vecinos elucubrando sobre el significado de una nota que alguien dejó agarrada de la reja con una pinza para ropa. La nota decía que, para limpiar la banqueta “el martes 19 pasará la barredora por la calle tal y cual, por lo que se pide que retiren los automóviles; de otro modo se los llevara la grúa”. Ahora bien, debido al poco espacio para estacionarse, los vecinos suben su coche a lo que pasa por banqueta. Y digo pasa por banqueta porque es un espacio de unos 5 metros entre la reja/ muro de la casa, y la calle en cuestión. Dicho espacio es como un chichón que sube desde el nivel de la calle y está formado por una roca grandota que nadie pudo quitar (medio hicieron la banqueta alrededor), mucha arena gruesa que parece grava pero no lo es (ya se la habrían llevado si sirviera de lago), y unos como escalones que de un lado medio continúan la banqueta y permiten que uno pueda trepar el chichón para llegar a la reja. Ahora bien, yo nunca estaciono mi carro ahí, porque es chaparrito y se da re-feo en los escalones, y derrapa en la arena. Pero uno de los chavos que viven en el depa-cuarto de al lado tiene camioneta y si la sube; otro vecino tiene un carro normal, pero grande, así que generalmente no encuentra lugar abajo y también lo sube (si, caben los dos, lado a lado). Entonces, la duda era ¿hay que quitar los coches que están arriba, o los que están estacionados a nivel de la calle? ¿A que hora pasa la barredora? No venía ni teléfono ni dirección de la oficina municipal encargada (solo tenía el escudo del municipio hasta arriba) así que no había modo de averiguar. Total que el martes 19 me levanté temprano a mover mi coche a una calle aledaña. Todo el día hice maniobras y maromas para estacionarme fuera del camino de la barredora, que nunca se apareció. La banqueta sigue sucia. La calle sigue llena de arena. Todo mundo dejó su carro donde estaba, excepto yo. ¿Por qué nunca se vio la barredora? Misterio. ¿Cómo supieron los demás que no iba a llegar la grúa a llevarse su carro? Misterio. ¿Por qué nos dejaron esa nota en la reja? ¿Qué oficina municipal es la encargada de la barredora? ¿Será que la grúa estaba ocupada en otra parte y como no pudieron quitar los carros no limpiaron? ¿Irán a venir algún otro día? ¿Cómo y por que decidieron que había que limpiar esta calle? ¿Qué carros se suponía que había que quitar?

Recapitulando:
¿Por qué hicieron tan mal el estacionamiento de Soriana?
Misterio
¿Cómo determinan que calles arreglar después de la lluvia?
Misterio
¿Por qué algunos habitantes limpian la arena de las calles mientras que otros la apilan en la bocacalle?
Misterio
¿Qué función tenia esa extraña zanja?
Misterio
¿Por qué no llegó la barredora?
Misterio
¿Qué oficina o departamento del municipio se encarga de programar el recorrido de la barredora, y por que no tienen dirección ni teléfono?
Misterio
¿Por qué no hay mosquitera en la ventanas, si esta es una zona donde se cría el mosquito del dengue? ¿Por qué los grafiteros pintan hasta las paredes que no se ven? ¿Por qué no hay malecón? ¿Por qué se va la luz, si se supone que las necesidades de energía eléctrica del municipio están cubiertas hasta el 2018? ¿Por qué los chilangos que viven en Los Cabos son mas buena onda que los de Querétaro y el DF? (véase “Ciudad de ilusión”, mas abajo). Misterio, misterio y más misterio. Curioser and curioser.

¿Qué estoy haciendo en esta ciudad, si yo quería regresarme a La Paz?
Misterio…

Friday, November 07, 2008

Ciudad de ilusión

Long time no see…


Empiezo a creer que soy la reencarnación del judío errante – versión mexicana.


Ahora vivo en Los Cabos. Hasta hace unos meses aun radicaba en Querétaro, anhelando regresar a La Paz… a la que regresé, para recordar, demasiado tarde, que en La Paz no hay chamba. Así que vine a Cabo San Lucas, persiguiendo una ilusión: la ilusión de tener una buena chamba y un mejor ingreso. Sabe dios cuanta gente ha llegado aquí con la misma ilusión. Igual que yo, muchos seguramente viven en un cuarto de tres por tres… Otros viven en los arroyos, en asentamientos irregulares que son desalojados – en teoría, al menos – cada vez que llueve. Y es que Los Cabos, como otras ciudades turísticas que conozco, es una ciudad de apariencias, porque verse bien para el turista es lo más importante, lo único que cuenta. Y al igual que Cancún, la fachada, es decir, la zona turística, es bonita (…), pero el resto… Las calles son brechas de arena que se vuelven impracticables después de la lluvia. Las mas frecuentadas – o donde hay empresas importantes- son arregladas por maquinaria que las vuelve a alisar, mas o menos, cada tanto tiempo. Las otras, pueden permanecer impasables por dios sabe cuanto tiempo… El polvo es omnipresente. La gente es grosera, y manejan como salvajes. Curiosamente de los más cafres son los chóferes de los transportes turísticos… Debe ser que los turistas TIENEN que llegar a tiempo… aunque sea en pedazos. El otro día oía en el radio que hay alrededor de 500 muertos al año en accidentes automovilísticos en la zona de Los Cabos (Cabo San Lucas, San José y aledaños). Y la persona que decía esto era… un promotor de la cultura de la donación de órganos. Es decir, si usted va a manejar como bestia, para terminar matándose en cualquier esquina, no sea mala onda, mínimo déjenos sus riñones o su hígado, alguna cosita por ahí que no haya salido muy dañada en el choque…


Seguido me acuerdo de ese dicho, que si México no existiera Kafka lo habría inventado.


Pero dudo que se hubiera mudado para acá.


Y hablando del radio, en el noticiero local, inician siempre recordándonos que se puede escuchar esta estación en todo el mundo a través de su página de Internet. Y proceden a decir “si usted no ha visitado Los Cabos, venga, no se lo pierda, de verdad que vivimos en un paraíso, no sabe lo que se pierde”. Cada que oigo eso se me retuerce el estomago.

¡Vaya paraíso! Aquí anuncian en el radio –diez veces por hora- que hay que tratar bien al turista ¿y a los residentes qué? La gente local echa la culpa a los de fuera. Alguien que conozco de por aquí dice que los de guerrero “son muy dañosos…”. Yo pienso que la cosa esta así: los locales resienten a los que llegan de fuera y agarran chamba (porque tienen mejor educación, saben inglés, etc.) así que en cuanto te oyen acento de fuera, o ven que las placas de tu carro son de fuera, te tratan con los pies. Y el que llega de fuera pronto aprende que si se detiene en el alto, el de atrás le mienta la madre, a gritos, por la ventana del coche. Que si se estaciona respetando los lugares del estacionamiento en la tienda, llega otro que se estaciona a un lado y abre la puerta de trancazo dejándole toda la pintura del coche rayada. Que si espera su turno, algún otro se mete y dice que ya estaba antes pero que había ido al baño… Que si suelta su carrito de la compra, alguien se lo lleva, dejando sus cosas tiradas por ahí (las que ya habían sido seleccionadas y estaban en el carrito). Y entonces, ¿qué pasa? Pues que uno se adapta. Y empiezas a brincarte el alto, a no ceder el paso a los peatones, a estacionarte chueco ocupando dos lugares pa’ que no te rayen tu coche, a brincarte la fila, a ser mas gandalla que el de enfrente, antes de que él lo sea contigo. Dejas de poner tus direccionales porque si el de atrás se da cuenta que vas a dar vuelta, se adelanta y se te cierra.


Y el resultado final es que la vida en esta ciudad es fea. Ni ganas dan de salir. Amen de que para salir ocupas una lana porque todo esta carísimo. Empezando por la renta. Aquí no rentan casas ni departamentos. Rentan cuartos. Si, cuartos, de tres por tres (a lo mucho de cinco por cinco) que tienen un baño (sin puerta) en una esquina, y un zinc mas o menos adaptado a estar en la otra esquina funcionando como cocina; y una ventana. Y ya. Están hechos de puro concreto y se calientan como hornos bajo el sol del verano. Y por supuesto ni chanza de dejar la ventan abierta cuando no estas porque:


a) no tienen protecciones;

b) tampoco tienen mosquitera (en una zona donde hay mosquito del dengue!);

c) si no se meten a robar, te pintarrajean todo. El graffiti por aquí es casi como ponerse chones pa’ salir… todo esta pintarrajeado. La pared del fondo del patio de donde yo rento, esa pared que solo se ve si te metas mas atrás de la bolsas de basura que siempre deja el vecino, atrás, atrás, donde no da ni la luz del sol, ahí, esta pintarrajeada.


Pero volvamos a los “cuartos”. Por todos partes hay letreros de cuartos en renta. Los más baratos, con piso de cemento y de tres por tres, cuestan $1500 a la semana. De ahí para arriba. Y no solo hay un montón, ¡construyen mas! A un lado donde vivo, en un espacio que apenas daría para una casita de esas de interés social, a construyeron, en dos meses, cuatro cuartos minúsculos, que empezarán a rentar, seguramente, en cuanto hayan puesto marcos en los huecos para las ventanas y puertas. Media cuadra mas arriba también construyeron un edificio de dos pisos, que arriba tiene cuartos y abajo locales para negocio. Mero enfrente de una escuela que tiene kinder, primaria y secundaria. No quiero explicarle a nadie lo difícil que es estacionarse… Y constantemente me despierta el dulce canto de las alarmas de automóvil pues enfrente de los dep… cuartos, en el patio de su casa, un emprendedor cabeño instaló una especie de taller mecánico, donde siempre hay carros que al parecer, sufren fallas en su alarma, porque no hay día que no se disparen. Aquí todo mundo cree que la banqueta es suya, y no te dejan ni poner tu bolsa de basura. Bueno, puedes hacerlo, siempre y cuando nadie te vea. Porque eso si, ya que la bolsa esta ahí, no es de nadie, y los perros y gatos callejeros o cuasi callejeros (que abundan), son libres de abrirla, desparramar su contenido, elegir lo que sea de su preferencia, y dejar el resto disperso por toda la banqueta. La culpa siempre es del otro, así que nadie limpia, ni cuando tienes que ir brincando las gordas larvas de mosca que se retuercen en la arena bajo el asalto de las hormigas negras, rojas y pintas que andan por ahí ganándose la vida.


Porque he de explicar que la diversidad de insectos es sorprendente. Un día que se descompuso mi carro y por una historia larga de explicar pasé la noche entera sosteniendo una lámpara improvisada con un foco de esos ahorradores, me impresionó el hecho de que cada vez que quitaba los insectos de la lámpara eran diferentes. Vi al menos dos tipos de escarabajo gigante, unas 15 polillas distintas, unas seis especies de saltamontes, dos o tres grillos y unas dos docenas de cosas con seis patas – o sea que califican como insectos – a los que ni siquiera les puedo poner nombre.


Lamentablemente los mosquitos que transmiten el dengue están en la lista. Considerando esto, me sorprende que las ventanas no tengan mosquitera. Rara es la casa que tiene mosquitera en las ventanas. ¿Por qué? Misterio. Un misterio más. Otra cosa, para mi incomprensible, es que no hay malecón ni mala calle (de tierra aunque sea) que pase por malecón. Una ciudad costera turística sin malecón. ¿Cómo puede ser esto? Y es que todos los terrenos frente al mar, aun en plena ciudad, son propiedad privada. Y quiero decir TODOS. El otro día quisimos ir a sacar fotos del mar así como a distancia (paisajística), y no se pudo. No hay donde. No te puedes ni subir al cerro a sacar fotos desde arriba, porque el cerro también es propiedad privada, y hay guardias.

So much for paradise.

Posdata: tuve que interrumpir la redacción de este texto porque se fue la luz. Como dependo de una hornilla eléctrica para preparar mis sagrados alimentos, me he visto obligada a mascar unas galletas para callar los gruñidos de mi estómago, mientras pienso que justo esta mañana decía en el radio, un representante de la CFE, que dicha institución se anticipa en cinco años a las necesidades de la población, por lo que los requerimientos de energía eléctrica de Los Cabos están cubiertos por los próximos diez años… Pa’ creerle a los servidores públicos del paraíso.

No todo es malo. Hay, hummm, pues, otros chilangos perdidos en este infierno, que en cuanto se enteran de que uno también es chilango, son muy buena onda.

Deberíamos exportar más chilangos. Se vuelven más humanos cuando los sacas de la ciudad.

Wednesday, June 18, 2008

Aaaaaaaagggggggghhhh!

Me siento perdida. La verdad es que si no tuviera un hijo, creo que habría tirado la toalla ya…

Dondequiera que vaya, no hay trabajo, o es temporal, o estoy “sobrecapacitada” o, de plano, nadie necesita una bióloga para nada.

El futuro es incierto y promete ponerse peor. Tener un hijo es, en cierto modo, lo peor que pude hacer. Porque ahora me la paso preocupándome por el, día tras día: ¿Cómo lo voy a mantener? ¿Cómo lo voy a educar? ¿De qué vamos a vivir? ¿Qué futuro le espera?

Quiero gritar. Quiero llorar. No estoy preparada para vivir en este mundo, no creo que nunca lo esté. No sé hacer las cosas como se deben hacer para tener éxito. No se mentir, no se hacer trampa, no se pasar por encima de otros, no sé comprometer lo que pienso para aceptar las pendejadas de los demás… Y la responsabilidad de esta otra vida sobre mis hombros me aplasta. Seis billones de personas en el mundo… y yo simplemente no soy lo suficientemente buena. No soy lo suficientemente competitiva, no puedo, ya no digas sobresalir, sino solo sobrevivir

Quisiera que alguien me dijera “tu puedes…”, porque lo que es yo, ya no sé si ninguna de mis decisiones es la correcta.

Hoy me echaron mierda porque le exijo “demasiado” a mis alumnos. Y estoy viendo que la realidad es despiadada y que ni de chiste están preparados para enfrentarla. Y me da rabia, y me da lástima también, pobres niños que no saben lo que se les viene encima.

Tuesday, February 26, 2008

Secundaria

No me gusta dar clases en secundaria. es como ser castigada una y otra vez por algo que no hice (namely, give birth to those children).
Agradezco tener trabajo. Agradezco que el horario no es tan horroroso como en otras chambas. Agradezco las vacaciones largas. Agradezco el contacto con los chavos, incluso, que de uno en uno o de dos en dos no son mala onda.
Es enfrentarme a la masa morfa lo que me traumatiza. Y con todo, agradezco que son grupos de 20 y no de 40.

Pero...
extraño dar clase en la universidad, que era mas divertido y menos pesado, y tenia las mismas vacaciones (aunque mucha menos paga).
Extraño poder ir a la playa los fines de semana, y me doy de cocos por no haberlo hecho mas seguido.
Extraño mis amigos, y jugar calabozos, y sobre todo, tener con quien PLATICAR, dar mi opinión tal cual es, y no estar pretendiendo o de plano callarme para no afectar mi chamba...
Ugh!

Quiero salir de aqui... Quiero volver al mar y tener un trabajo que me guste y me dé de comer, aunque no sea comida delicatessen.
Y por eso, alguien que conozco dice quqe soy demasiado ambiciosa... Ora resulta que querer ser feliz es ambicionar demasiado. sé que somos 6 billones de personas sobre la tierra, y que la mayoría de ellos no son felices, pero no por eso me voy a conformar.

Monday, October 29, 2007

Mas sueños

Yo sueño.

Sueño con un tiempo en que la vida no sea tan difícil.

Por supuesto, sé que la vida siempre es difícil, y no nada mas para mí. Sé que esa vida con menor contenido de angustia es solamente eso, un sueño.

Supongo que eso es ser adulto, madurar: saber que lo que sueñas y quisieras no será, no puede ser.

Y sin embargo, sueño. No sé que sería peor: dejar de soñar y verdaderamente resignarme a que nunca tendré lo que anhelo; o seguir soñando con la amargura creciente de saber que no ha de ser.

Yo me esfuerzo. En verdad lo hago. Y sin embargo, la recompensa esperada es como los espejismos, siempre un poco más adelante, mas adelante, mas adelante…

Odio esta ciudad: el tráfico, el no tener amigos, el frío, el tener que esconder quien soy para poder conservar mi trabajo, el no poder expresar lo que de verdad pienso, el estar sola, siempre blanco de las críticas y el miedo constante a perder la chamba; la angustia de que el dinero no me alcance y la certeza de que mi trabajo no me gusta…

Thursday, July 26, 2007

Recetas para el aburrimiento

La vida cotidiana es… aburrida. Aun considerando los pleitos, la presión, la tesis sin terminar, el artículo sin publicar, etc. Los días son tan semejantes entre sí, que presión o no presión, se emborronan…

No tengo libros que leer. No tengo (¡maldita sea!) dinero para comprar el último número de Harry Potter (por cierto que no me gustó la quinta película… ¿Por qué no dejaron a Alfonso Cuarón como director? En fin…). Así que he adquirido un nuevo vicio: anime. Es gratis y se puede bajar de internet, con mas o menos prontitud, a según el tipo de conexión.

Algunas series son decepcionantes. Después de seguir fielmente los veintitantos capítulos de Canvas2 (Niji no Sketch) el final no me gustó… Tampoco me gustó el final de Video Girl Ai. Lo bueno es que nomas son seis capítulos. I’’s Pure, vi el primero, y sospechando una desilusión, me salté todos los demás y vi el último. No estuvo tan mal, pero tampoco me dieron muchas ganas de ver los de en medio.

Ahora, que vi Ergo Proxy… y quede fascinada, que serie tan, pero tan increíble, ¡Guau!

Y luego me recomendaron Death Note… another guau! Esta buenísima, y ni he llegado al final. El primer episodio es un poco “x”, pero del segundo en adelante es ferozmente adictiva.

Para aquellos interesados, la pueden bajar, completa (37 capítulos) en stage6.divx.com. Es lento, como para bajar no más de dos episodios al día, pero lo vale. O la puedes ver en línea, ahí mismo. Tambien tienen la de Wolf’s Rain, otra que esta bastante buena.

Creo que poco conocida, y totalmente de otro estilo, pero muy bonita, Haibane Renmei, y Shinigami no Ballad. Son cortitas, Shinigami no Ballad son solo seis episodios y se pueden ver en YouTube.

Nada que ver con ciencia ni equivalente, pero bueno, uno también tiene que divertirse de vez en vez, y que caray!, son vacaciones…

Thursday, June 14, 2007

Status Quo


We have a tendency to think that if we mantain the status quo, things will be fine.

All the available information suggest the opposite.


(article about managing ecosystems) - C. Josh Donlan, Scientific American, June 2007.

Actually, the same is true for most other things in life...

Wednesday, June 13, 2007

So much for positive thinking...

Positive thinking:

"You've got enough power to illuminate a whole city for nearly a week".

Rebuttal:

"Sure, if you convert your body's hydrogen into energy through nuclear fission".


Published in the column Skeptic, by Michael Shermer, in Scientific American (may 2007, I think).

Monday, June 11, 2007

Anime

Anuncio "prepagado"(se pagó con las imágenes que bajé del sitio):

Si gusta usted del anime, en http://anime.akichigo.org podra encontrar bonitas imágenes (screenshots) de varias series, entre otras: D.N.Angel, Matantei Loki (o Mythical Sleuth Loki), Full Metal Alchemist, Inuyasha y mas.

De paso, ya que estoy anunciando cosas, en la siguiente página se encuentra la letra de las canciones de varios animes, en japones (romanji y/o kana-kanji), traducción al inglés, y en algunos casos hasta se puede escuchar la música:

http://animelyrics.com

Friday, May 18, 2007

Angustia existencial

Trabajas pa’ comer y comes pa’ vivir, como la generación anterior y como la que sigue. Pero tu vida esta vacía, como la estuvo la de los que fueron y lo está la de los que serán.

Se necesita esperanza para vivir, para tener la voluntad de seguir viviendo, pero la mismo tiempo que comprendo esto, comprendo también que toda esperanza es una promesa vacía. Esperar es tener fe, y la fe es la creencia en algo sin sustento ni fundamento

Hay que esperar en el vacío o morir. Pero si se que estoy en el vacío, que no hay en realidad ninguna razón lógica, que la vida, ni la mía ni la de nadie, tiene ningún sentido, entonces ¿Cómo puedo esperar? ¿Cómo?

Y así llegamos al vacío existencial, a la angustia. “Abandone toda esperanza aquel que traspase este umbral” dice un letrero a las puertas del infierno. No esperar es no vivir, no tener motivo para vivir. El infierno no es tal porque estes castigado, sino porque no puedes ya tener esperanza de nada. Es la angustia, y no el castigo, lo que atormenta.

¿Qué esperanza puedo encontrar, que resista el implacable ataque de la lógica?

¿Y como podría no pensar? ¿Cómo desenchufar mi cerebro, no analizar cada cosa y cada evento, si aun la angustia misma y el dolor han pasado ya por su bisturí y su microscopio? Dejaría de ser yo, y si yo ya no soy yo, entonces ya no existo. No puedo estar viva si no existo; pero sí lo estoy, muy malditamente viva, y esta matándome…



Lo más triste es tener que aceptar que este es un problema que la inteligencia no me va a ayudar a resolver. No hay mas que revisar las vidas de los genios del pasado: casi todos acabaron mal.