Wednesday, November 19, 2008

Ciudad jungla.

Mencione ya (Ciudad de ilusión) que los lorocutores del noticiero local no fallan en repetir cada mañana que “Los Cabos es un paraíso”. Considerando las barricadas en las bocacalles, las grietas abiertas por la lluvia en todos los caminos de arena, la cantidad de gatos y perros semisalvajes que vagan por ahí, los mosquitos transmisores del dengue y las ventanas sin mosquitera, el omnipresente graffiti; las 500 muertes al año en accidentes automovilísticos; la alta (¡altísima!) incidencia de robo de autos y atracos varios (esta es creo, la única ciudad en la Baja, donde los Oxxo cierran por la noche: en La Paz y otros sitios están abiertos 24 horas, pero en Los Cabos TIENEN que cerrar o los asaltan. Supongo que por eso hay tan poquitos). Bueno, decía que considerando todo lo anterior, el noticiero debería iniciar cada mañana con la canción esa de “Welcome to the jungle”.


Están arreglando las calles del centro, que por aquí llaman “Par Vial” (no me queda claro si por “Par Vial” se refieren a las obras, a la zona, a la avenida tal cual va a quedar – cuando quede – o a todo eso). El caso es que todos los días hay anuncios en la radio referentes al Par Vial, por el estilo de “el Par Vial será cerrado de la calle X a la calle Z, a la altura de Q y W, el jueves 14 a las 16 horas, y será reabierto el domingo 17 a las 18 horas”. No se si de verdad re-abren las calles el día y a la hora que dicen. Habiéndome perdido ya tres veces (en una ocasión di cinco vueltas al mismo circuito, porque todas las calles de salida estaban cerradas o eran en sentido contrario; eventualmente salí, en sentido contrario y frente a las narices de un policía que no dijo ni pío); el caso es que ya no me quedan ganas de bajar al centro, y menos si van a estar cerradas calles que no conozco y no vienen en mi mapa (es un mapa bastante malo, he de admitir). A veces, durante estos trabajos del Par Vial, se corta la electricidad y/o el agua. Amablemente avisan por el radio: “A las colonias, desde Cabo Bello hasta Avenida Constituyentes (¡son como veinte!) se les cortará el servicio de agua/luz, durante la duración de estos trabajos, los días jueves catorce y viernes quince. Por su atención y comprensión, gracias”.


Y si no tienes costumbre de escuchar el radio, que te lleve el diablo. Y ya. Ni jueves ni viernes hay agua, y como además el fin de semana no cae agua (nunca hay agua en la llave que viene de la calle los fines de semana; no se porque: otro misterio), pues la cosa resulta en que te quedas sin agua cuatro días. Afortunadamente no me ha tocado quedarme sin luz por más de unas horas. Con una temperatura externa de 37º C o mas; y una temperatura interna (en el depa-cuarto) arriba de los 40º C (recordemos que los depa-cuartos son construidos siguiendo el plan original de un horno microondas, pero en grandote), eso de quedarse sin electricidad es criminal: el refri se deshiela en media hora, la comida se echa a perder, y al no poder prender el ventilador, solo te queda estarte afuera en el pasillo, a pleno sol (como sea, estarás a tres grados menos que en el interior). Y así, bajo el hermoso cielo sin nubes y el esplendoroso sol que achicharra, puedes aprovechar el tiempo para contemplar en tu interior (porque mirar hacia el exterior te deja viendo manchitas) los misterios del universo, tales como ¿Por qué diablos me vine a vivir aquí? ¿Qué pasa con el calentamiento global? ¿Dónde están los veinte huracanes que pronosticaron para el Pacífico este año? ¿¿¿Por qué no llueve???

En La Paz abundan los puestos de hotdogs. Aquí abundan los puestos de tacos “al estilo DF”. Me haría pensar que hay muchos chilangos en cabo San Lucas, de no ser porque aun no he visto ninguno de esos puestos abierto. A algunos ya hasta se les esta cayendo la pintura. Curiosamente no han sido grafiteados ¿a saber por qué?


En esta ciudad aun existe el Video Centro. Si, esa franquicia que fue desplazada y extinguida por BlockBuster (o como se escriba) en el resto del país. Aquí no hay BlockBuster, pero hay Video Centro. Es como llegar al Mundo Perdido de Arthur Conan Doyle. Puros espécimenes raros. Aplica a los bípedos también. Procedo a describir a un vendedor de periódicos (de esos periódicos amarillistas que venden en los altos y los cruceros): moreno, barbudo, con sobrero de paja, de ala ancha, agujereado por mas señas, fumándose lo que creo que era un puro, en shorts de color indeterminado y chanclas de hule, brazos y piernas tatuados, y con un chaleco de esos naranja fosforescente con tiras reflectoras para que los veas de lejos y no los atropelles. Fumaba su puro, feliz y quitado de la pena, parado a media calle junto a un tope, con un periódico en la mano y un morral con mas periódicos colgando al hombro. No lo veía esforzarse mucho en las ventas. Compartía un extremo del tope con unos chavos que estaban boteando (es decir, pedían que les echara uno dinero en sus botecitos) para alguna causa indeterminada - estaban sobre el otro carril y no alcance a ver a santo de que boteaban. No trataban de cruzar la calle para llegar a los “clientes” potenciales al otro lado de la calle – habrían tenido que atravesar el terreno del vendedor de periódicos.

Aquí los topes no están pintados. Es como una consigna. No hay ni un solo tope pintado. Debe ser un plan para mejorar la memoria de los habitantes de la ciudad. Es preciso que memorices la ubicación exacta de todos los topes en tu camino. De noche no se ven, y de día, con un sol de 400 watts dándote en la cara, y reflejándose en cada ventana, tampoco. Algunos (los mas chiquitos) tienen un letrero indicador, con una silueta en negro, y debajo del dibujo la palabra “tope”. Este letrero se encuentra generalmente junto al tope o un poquito mas adelante (cuando hay un poste u otro objeto que impide ponerlo justo al lado del tope). La funcion del letrero es, creo, brindarle al tope compañía y apoyo moral (cada vez que alguien mienta madres por darse de narices en el p… tope que no se ve). O quizás sean para que el tope no olvide su identidad y su función (considerando que los que manejan camioneta se los pasan como si no estuvieran). Para los conductores si que no son, porque uno ve el letrero al mismo tiempo que se esta dando el porrazo con el tope (a veces después).

Welcome to the jungle.


Propongo los siguientes folletos turísticos:

Querido turista: Bienvenido a Los Cabos.

Por favor, no traiga su coche. Corre el riesgo de perderlo en las zanjas, topes, barricadas y accidentes típicos de la región, o en las manos de algún ladrón profesional de coches. Y de todos modos no hay donde estacionarlo, a no ser que este dispuesto a pagar de 30 a 50 pesos por hora o fracción (si pensaba ahorrarse los 30 pesos para comprarse otra cosita, olvídelo: aquí, hasta los chicles se cotizan en dólares).

Querido turista: no traiga su coche. Tampoco traiga su perro. Mejor llévese uno. Los Cabos exporta finos perros de la calle (principalmente a Estados Unidos). Lo digo en serio: hay una sociedad de protección a animales, fundada y sostenida, por supuesto, por gringos residentes en la región. Cada año exportan muchos perritos y gatitos callejeros a “los estates”. Nunca hubiera imaginado que en la unión americana hubiera escasez de perros y gatos callejeros, pero ahí esta. Puede usted confirmar mis palabras leyendo las felices historias de éxito de mascotas varias, en la página web: www.humanesocietycabo.com

Querido turista: no traiga su carro y llévese un perro (o gato). Gaste mucho, de preferencia en dólares, y no se le ocurra salir del hotel a las incivilizadas zonas aledañas, porque seguro que lo asaltan o lo atropellan. Por si las moscas, sáquese un seguro contra accidentes antes de venir. Y si un día, después de nadar en la playa, llega a su habitación y no se puede bañar, no se preocupe: cortaron el agua por tiempo indefinido, pero todo es por el mejoramiento de la ciudad, para que usted y otros turistas, algún día, puedan circular por el centro de Cabo San Lucas sin ver desagradables postes y cables de luz (en realidad sin ver nada mas que el carro de enfrente y los de los lados, que si se me descuida manejando ya no la cuenta – ¡500 accidentes fatales al año!).

Querido turista: Bienvenido a la jungla.

Ciudad de misterio

Cabo San Lucas es una ciudad misteriosa, muy misteriosa. Por ejemplo, hay dos tiendas principales, el Soriana y el CCC (centro comercial californiano, 100% nativo). En el estacionamiento del CCC hay unos como techillos inclinados (en V invertida) para dar sombra a los coches. Hasta eso funcionan bastante bien y ayuda a que tu carro no sea un horno (especialmente si tienes en cuanta que vienes del aire acondicionado en el interior de la tienda, a unos 15 o 20 grados centígrados por debajo de la temperatura ambiente).
En el estacionamiento del Soriana solo hay una de estas “sombrillas” para autos. También este techo está inclinado en dos aguas, pero a la inversa que el del CCC, de modo que en la mañana los carros de un lado tienen sombra, pero los del otro no, y en las tardes al revés. ¿Por qué? Misterio. Y los clientes-que-serán y traen auto pelean, casi literalmente, por estacionarse en donde esta la sombra, generando caos vial y enfados constantes. ¿Por qué levantaron solo uno de estos techos? Es decir, hay como quince hileras posibles para estacionarse ¿Por qué solo una tiene sombra? ¿No habría sido lo mismo no poner ninguna? Es un misterio; quien sabe que tenía en la cabeza el que diseñó el estacionamiento (que debió ser el mismo que el que diseñó el de Soriana La Paz, que esta igual).

Como ya había comentado antes, aquí casi todas la calles son de arena ( y las que están pavimentadas son de cemento o concreto, no asfalto ¿Por qué? Misterio). Después de las lluvias, las calles de arena son impasables, debido a las grietas que el agua abre a media calle, que a veces llegan a medir hasta 20 centímetros de profundidad y mas de treinta de ancho. Algunas de estas calles son después “repasadas” o “alisadas” por maquinaria del municipio. Esto funciona así: llega una máquina que no sé como se llama, con una como de pala ancha enfrente, y va empujando toda la tierra amontonada en la calle. Esta tierra tapa (mas o menos) los hoyos, grietas y zanjas abiertos por la lluvia. Al final de la calle no debe quedar mucho tierra suelta; y si la hay la máquina nomás la amontona a un costado y ya. Por supuesto que cuando vuelve a llover esa tierra se lava hacia la calle pavimentada mas próxima, dejándola llena de bultos, grava y pedruscos, que pueden o no ser removidos eventualmente por el municipio. A veces los mismos habitantes de la calle salen con un pala a quitar lo mas molesto de la arena (los he visto). La pregunta es ¿Cómo decide el municipio que calles son dignas de arreglarse después de las lluvias? ¿Tienen una lista de calles “importantes”? ¿Se basan en los reportes de la policía, en los avisos de la gente? Los policías aquí circulan en pura camioneta, así que pueden pasarse por encima la mayor parte de las grietas y zanjas sin siquiera bajar la velocidad. Entonces, cuando una calle esta tan fea que ni la policía puede pasar, es tiempo de arreglarla. O tal vez hay un teléfono al que la gente llama para quejarse de que se les quedo el coche en el hoyo…
La calle por la que llego a mi trabajo es de arena. También es una calle con bastante circulación. En una ocasión, después de la lluvia, se formo una fea, ancha y profunda zanja que la cruzaba de manera perpendicular, donde solo había un punto por el que aun era posible pasar. Como sea que la calle es de doble sentido, con bastante tráfico en ambos, era de ver las peloteras que se armaban, ya que con la amabilidad y cortesía típica del cabeño promedio, todo mundo quería pasar primero y chingue su madre el que se me atraviese. Eventualmente llego la máquina-pala y alisó la calle. La zanja sigue allí, pero si pasas con cuidado y baja velocidad no tienes mayor problema. Eso, cuando tienes carro, porque los que traen camioneta se pasan a toda velocidad y si no vas a una velocidad que sea de su agrado te rebasan, dejándote completamente empanizado. La mitad de la población trae camioneta. Supongo que considerando el estado de las calles es comprensible; imagino que hasta compensa por el gasto extra en gasolina.

Por otro lado, hay otra calle, que antes tomaba para llevar a mi hijo a la escuela. Esta calle tiene en un extremo, casas de una colonia de interés social; la calle aquí es de arena. Mas adelante se acaba esta colonia y empieza otra, de mayor nivel socioeconómico; a partir de este punto la calle está pavimentada con algo que creo es concreto. La zona pavimentada está mas arriba que la de arena; durante la lluvia el agua baja, socavando un escalón en el sitio en que la calle deja de estar pavimentada; mas allá de este punto el agua formó un arroyo a media calle, que en su parte mas profunda debía tener unos 20 centímetros menos que el nivel medio del resto del paso. Este arroyo medía algo así como medio metro de ancho, excepto a la altura del cambio de colonia, donde como decía, se formó un escalón, de 20 a 25 centímetros de hondo y metro y medio de ancho. Habiendo logrado cruzar la zanja para circular del lado de la vía que se encontraba en mejor estado, cuando llegue al dicho escalón me quedé, como dicen, “de a seis”. No había modo que mi carro subiera por ahí sin dejarse las tripas en el borde de concreto. Después de dar varias vueltas por calles de arena sin nombre ni seña alguna (y que no aparecen en el mapa) logré encontrar otro camino para llegar a la escuela del niño. La ultima vez que me asome, la zanja seguía ahí (ya no se le podía llamar calle…) Entonces ¿Quién determina que calles hay que reparar, y como lo hace? Misterio.

Algunos ciudadanos industriosos arreglan la calle por si mismos. Otros, la echan a perder.
Por alguna razón que desconozco, la gente por aquí levanta barricadas frente a la entrada de la calle. Cuando llegué y vi esos montones de tierra, cascajo y palos cerrando la entrada de algunas calles, pensé que eran resultado de las lluvias. Luego noté que en realidad eran “montañas” bastante limpias, pues estaban formadas principal mente de tierra, piedras y palos, casi nada de basura, lo cual es notable, pues hay mas que suficiente basura en las calles como para que la lluvia y el viento tengan con que trabajar. Unas semanas después llegó una máquina de esas aplanadoras de calle, y aplanó el cerro de tierra que había frente a una calle aledaña a mi depa-cuarto. Dos días después el cerro estaba otra vez ahí, mas redondeadito y formadito (como que nada mas le habían dado una retocadita).
¿Por qué? Hay una “barda” de estas en una de las calles por la que paso seguido. Dicha calle esta cortada en sentido perpendicular por una avenida bastante transitada. Yo doblo ahí a la derecha, sin problema porque no hay barricada ni puede haberla: la calle de ese lado está pavimentada. Pero del otro lado de la avenida es de arena, y tiene una montaña de tierra, piedras y cascajo que ni las lluvias han podido deshacer (mide fácil un metro de alto). Curiosamente, es media montaña: solo cubre media entrada de la calle, dejando un carril cuasi libre (hay un tope de tierra de 40 centímetros de alto, pero se puede pasar).
¿Por qué? ¿Por qué bloquear solo media calle? El que quiere entrar o salir de esa calle se las ve pintas, pero de todos modos coches entran y salen todo el tiempo. ¿Cuál es el sentido? Misterio.

Me tocó contemplar la suerte de otra barricada de estas, en la misma colonia, pero del otro lado, en una calle lateral a otra avenida, también bastante transitada. Por ahí suelo ir caminando al café Internet que prefiero frecuentar (ya no tengo Internet en casa… ¡Buaaa!). Había en una calle de esas, otra barricada, de tierra y palos, bastante alta, y muy notable porque esta si tenía bastante basura y olía mal. Era tan alta, y tan pegada a la avenida, que no dejaba ni el espacio de la banqueta, por lo que ya tenía marcado un caminito estrecho, a unos 30 centímetros sobre el nivel de la calle, usado por los peatones que deseamos seguir adelante sin exponernos a dejar el pellejo en el cofre de algún auto (circulan bastante rápido- cuando pueden porque luego el tráfico es denso). Esta barrera cerraba por completo la entrada a la calle, a coches y peatones por igual. Un día, llego maquinaria y la quitó (literalmente la quitó, porque resulta que la calle, que ni siquiera había visto, está pavimentada, así que no podían limitarse dispersar la tierra. ¿Supongo que se la llevaron a otra calle??? Misterio). Remplazaron la montaña de tierra con una zanja muy bien hechecita, de un metro de ancho y medio metro de profundidad ¿Por qué? No tengo ni idea. Pase por ahí varias veces y no ví que estuvieran poniendo tuberías ni nada parecido. Finalmente un día rellenaron la zanja, pavimentaron por encima y así quedó. No han vuelto levantar la “barda” de tierra. ¿Será que les da flojera ir a traer la arena necesaria? Misterio.

Un día llegue a casa, para encontrar a mis vecinos elucubrando sobre el significado de una nota que alguien dejó agarrada de la reja con una pinza para ropa. La nota decía que, para limpiar la banqueta “el martes 19 pasará la barredora por la calle tal y cual, por lo que se pide que retiren los automóviles; de otro modo se los llevara la grúa”. Ahora bien, debido al poco espacio para estacionarse, los vecinos suben su coche a lo que pasa por banqueta. Y digo pasa por banqueta porque es un espacio de unos 5 metros entre la reja/ muro de la casa, y la calle en cuestión. Dicho espacio es como un chichón que sube desde el nivel de la calle y está formado por una roca grandota que nadie pudo quitar (medio hicieron la banqueta alrededor), mucha arena gruesa que parece grava pero no lo es (ya se la habrían llevado si sirviera de lago), y unos como escalones que de un lado medio continúan la banqueta y permiten que uno pueda trepar el chichón para llegar a la reja. Ahora bien, yo nunca estaciono mi carro ahí, porque es chaparrito y se da re-feo en los escalones, y derrapa en la arena. Pero uno de los chavos que viven en el depa-cuarto de al lado tiene camioneta y si la sube; otro vecino tiene un carro normal, pero grande, así que generalmente no encuentra lugar abajo y también lo sube (si, caben los dos, lado a lado). Entonces, la duda era ¿hay que quitar los coches que están arriba, o los que están estacionados a nivel de la calle? ¿A que hora pasa la barredora? No venía ni teléfono ni dirección de la oficina municipal encargada (solo tenía el escudo del municipio hasta arriba) así que no había modo de averiguar. Total que el martes 19 me levanté temprano a mover mi coche a una calle aledaña. Todo el día hice maniobras y maromas para estacionarme fuera del camino de la barredora, que nunca se apareció. La banqueta sigue sucia. La calle sigue llena de arena. Todo mundo dejó su carro donde estaba, excepto yo. ¿Por qué nunca se vio la barredora? Misterio. ¿Cómo supieron los demás que no iba a llegar la grúa a llevarse su carro? Misterio. ¿Por qué nos dejaron esa nota en la reja? ¿Qué oficina municipal es la encargada de la barredora? ¿Será que la grúa estaba ocupada en otra parte y como no pudieron quitar los carros no limpiaron? ¿Irán a venir algún otro día? ¿Cómo y por que decidieron que había que limpiar esta calle? ¿Qué carros se suponía que había que quitar?

Recapitulando:
¿Por qué hicieron tan mal el estacionamiento de Soriana?
Misterio
¿Cómo determinan que calles arreglar después de la lluvia?
Misterio
¿Por qué algunos habitantes limpian la arena de las calles mientras que otros la apilan en la bocacalle?
Misterio
¿Qué función tenia esa extraña zanja?
Misterio
¿Por qué no llegó la barredora?
Misterio
¿Qué oficina o departamento del municipio se encarga de programar el recorrido de la barredora, y por que no tienen dirección ni teléfono?
Misterio
¿Por qué no hay mosquitera en la ventanas, si esta es una zona donde se cría el mosquito del dengue? ¿Por qué los grafiteros pintan hasta las paredes que no se ven? ¿Por qué no hay malecón? ¿Por qué se va la luz, si se supone que las necesidades de energía eléctrica del municipio están cubiertas hasta el 2018? ¿Por qué los chilangos que viven en Los Cabos son mas buena onda que los de Querétaro y el DF? (véase “Ciudad de ilusión”, mas abajo). Misterio, misterio y más misterio. Curioser and curioser.

¿Qué estoy haciendo en esta ciudad, si yo quería regresarme a La Paz?
Misterio…

Friday, November 07, 2008

Ciudad de ilusión

Long time no see…


Empiezo a creer que soy la reencarnación del judío errante – versión mexicana.


Ahora vivo en Los Cabos. Hasta hace unos meses aun radicaba en Querétaro, anhelando regresar a La Paz… a la que regresé, para recordar, demasiado tarde, que en La Paz no hay chamba. Así que vine a Cabo San Lucas, persiguiendo una ilusión: la ilusión de tener una buena chamba y un mejor ingreso. Sabe dios cuanta gente ha llegado aquí con la misma ilusión. Igual que yo, muchos seguramente viven en un cuarto de tres por tres… Otros viven en los arroyos, en asentamientos irregulares que son desalojados – en teoría, al menos – cada vez que llueve. Y es que Los Cabos, como otras ciudades turísticas que conozco, es una ciudad de apariencias, porque verse bien para el turista es lo más importante, lo único que cuenta. Y al igual que Cancún, la fachada, es decir, la zona turística, es bonita (…), pero el resto… Las calles son brechas de arena que se vuelven impracticables después de la lluvia. Las mas frecuentadas – o donde hay empresas importantes- son arregladas por maquinaria que las vuelve a alisar, mas o menos, cada tanto tiempo. Las otras, pueden permanecer impasables por dios sabe cuanto tiempo… El polvo es omnipresente. La gente es grosera, y manejan como salvajes. Curiosamente de los más cafres son los chóferes de los transportes turísticos… Debe ser que los turistas TIENEN que llegar a tiempo… aunque sea en pedazos. El otro día oía en el radio que hay alrededor de 500 muertos al año en accidentes automovilísticos en la zona de Los Cabos (Cabo San Lucas, San José y aledaños). Y la persona que decía esto era… un promotor de la cultura de la donación de órganos. Es decir, si usted va a manejar como bestia, para terminar matándose en cualquier esquina, no sea mala onda, mínimo déjenos sus riñones o su hígado, alguna cosita por ahí que no haya salido muy dañada en el choque…


Seguido me acuerdo de ese dicho, que si México no existiera Kafka lo habría inventado.


Pero dudo que se hubiera mudado para acá.


Y hablando del radio, en el noticiero local, inician siempre recordándonos que se puede escuchar esta estación en todo el mundo a través de su página de Internet. Y proceden a decir “si usted no ha visitado Los Cabos, venga, no se lo pierda, de verdad que vivimos en un paraíso, no sabe lo que se pierde”. Cada que oigo eso se me retuerce el estomago.

¡Vaya paraíso! Aquí anuncian en el radio –diez veces por hora- que hay que tratar bien al turista ¿y a los residentes qué? La gente local echa la culpa a los de fuera. Alguien que conozco de por aquí dice que los de guerrero “son muy dañosos…”. Yo pienso que la cosa esta así: los locales resienten a los que llegan de fuera y agarran chamba (porque tienen mejor educación, saben inglés, etc.) así que en cuanto te oyen acento de fuera, o ven que las placas de tu carro son de fuera, te tratan con los pies. Y el que llega de fuera pronto aprende que si se detiene en el alto, el de atrás le mienta la madre, a gritos, por la ventana del coche. Que si se estaciona respetando los lugares del estacionamiento en la tienda, llega otro que se estaciona a un lado y abre la puerta de trancazo dejándole toda la pintura del coche rayada. Que si espera su turno, algún otro se mete y dice que ya estaba antes pero que había ido al baño… Que si suelta su carrito de la compra, alguien se lo lleva, dejando sus cosas tiradas por ahí (las que ya habían sido seleccionadas y estaban en el carrito). Y entonces, ¿qué pasa? Pues que uno se adapta. Y empiezas a brincarte el alto, a no ceder el paso a los peatones, a estacionarte chueco ocupando dos lugares pa’ que no te rayen tu coche, a brincarte la fila, a ser mas gandalla que el de enfrente, antes de que él lo sea contigo. Dejas de poner tus direccionales porque si el de atrás se da cuenta que vas a dar vuelta, se adelanta y se te cierra.


Y el resultado final es que la vida en esta ciudad es fea. Ni ganas dan de salir. Amen de que para salir ocupas una lana porque todo esta carísimo. Empezando por la renta. Aquí no rentan casas ni departamentos. Rentan cuartos. Si, cuartos, de tres por tres (a lo mucho de cinco por cinco) que tienen un baño (sin puerta) en una esquina, y un zinc mas o menos adaptado a estar en la otra esquina funcionando como cocina; y una ventana. Y ya. Están hechos de puro concreto y se calientan como hornos bajo el sol del verano. Y por supuesto ni chanza de dejar la ventan abierta cuando no estas porque:


a) no tienen protecciones;

b) tampoco tienen mosquitera (en una zona donde hay mosquito del dengue!);

c) si no se meten a robar, te pintarrajean todo. El graffiti por aquí es casi como ponerse chones pa’ salir… todo esta pintarrajeado. La pared del fondo del patio de donde yo rento, esa pared que solo se ve si te metas mas atrás de la bolsas de basura que siempre deja el vecino, atrás, atrás, donde no da ni la luz del sol, ahí, esta pintarrajeada.


Pero volvamos a los “cuartos”. Por todos partes hay letreros de cuartos en renta. Los más baratos, con piso de cemento y de tres por tres, cuestan $1500 a la semana. De ahí para arriba. Y no solo hay un montón, ¡construyen mas! A un lado donde vivo, en un espacio que apenas daría para una casita de esas de interés social, a construyeron, en dos meses, cuatro cuartos minúsculos, que empezarán a rentar, seguramente, en cuanto hayan puesto marcos en los huecos para las ventanas y puertas. Media cuadra mas arriba también construyeron un edificio de dos pisos, que arriba tiene cuartos y abajo locales para negocio. Mero enfrente de una escuela que tiene kinder, primaria y secundaria. No quiero explicarle a nadie lo difícil que es estacionarse… Y constantemente me despierta el dulce canto de las alarmas de automóvil pues enfrente de los dep… cuartos, en el patio de su casa, un emprendedor cabeño instaló una especie de taller mecánico, donde siempre hay carros que al parecer, sufren fallas en su alarma, porque no hay día que no se disparen. Aquí todo mundo cree que la banqueta es suya, y no te dejan ni poner tu bolsa de basura. Bueno, puedes hacerlo, siempre y cuando nadie te vea. Porque eso si, ya que la bolsa esta ahí, no es de nadie, y los perros y gatos callejeros o cuasi callejeros (que abundan), son libres de abrirla, desparramar su contenido, elegir lo que sea de su preferencia, y dejar el resto disperso por toda la banqueta. La culpa siempre es del otro, así que nadie limpia, ni cuando tienes que ir brincando las gordas larvas de mosca que se retuercen en la arena bajo el asalto de las hormigas negras, rojas y pintas que andan por ahí ganándose la vida.


Porque he de explicar que la diversidad de insectos es sorprendente. Un día que se descompuso mi carro y por una historia larga de explicar pasé la noche entera sosteniendo una lámpara improvisada con un foco de esos ahorradores, me impresionó el hecho de que cada vez que quitaba los insectos de la lámpara eran diferentes. Vi al menos dos tipos de escarabajo gigante, unas 15 polillas distintas, unas seis especies de saltamontes, dos o tres grillos y unas dos docenas de cosas con seis patas – o sea que califican como insectos – a los que ni siquiera les puedo poner nombre.


Lamentablemente los mosquitos que transmiten el dengue están en la lista. Considerando esto, me sorprende que las ventanas no tengan mosquitera. Rara es la casa que tiene mosquitera en las ventanas. ¿Por qué? Misterio. Un misterio más. Otra cosa, para mi incomprensible, es que no hay malecón ni mala calle (de tierra aunque sea) que pase por malecón. Una ciudad costera turística sin malecón. ¿Cómo puede ser esto? Y es que todos los terrenos frente al mar, aun en plena ciudad, son propiedad privada. Y quiero decir TODOS. El otro día quisimos ir a sacar fotos del mar así como a distancia (paisajística), y no se pudo. No hay donde. No te puedes ni subir al cerro a sacar fotos desde arriba, porque el cerro también es propiedad privada, y hay guardias.

So much for paradise.

Posdata: tuve que interrumpir la redacción de este texto porque se fue la luz. Como dependo de una hornilla eléctrica para preparar mis sagrados alimentos, me he visto obligada a mascar unas galletas para callar los gruñidos de mi estómago, mientras pienso que justo esta mañana decía en el radio, un representante de la CFE, que dicha institución se anticipa en cinco años a las necesidades de la población, por lo que los requerimientos de energía eléctrica de Los Cabos están cubiertos por los próximos diez años… Pa’ creerle a los servidores públicos del paraíso.

No todo es malo. Hay, hummm, pues, otros chilangos perdidos en este infierno, que en cuanto se enteran de que uno también es chilango, son muy buena onda.

Deberíamos exportar más chilangos. Se vuelven más humanos cuando los sacas de la ciudad.

Wednesday, June 18, 2008

Aaaaaaaagggggggghhhh!

Me siento perdida. La verdad es que si no tuviera un hijo, creo que habría tirado la toalla ya…

Dondequiera que vaya, no hay trabajo, o es temporal, o estoy “sobrecapacitada” o, de plano, nadie necesita una bióloga para nada.

El futuro es incierto y promete ponerse peor. Tener un hijo es, en cierto modo, lo peor que pude hacer. Porque ahora me la paso preocupándome por el, día tras día: ¿Cómo lo voy a mantener? ¿Cómo lo voy a educar? ¿De qué vamos a vivir? ¿Qué futuro le espera?

Quiero gritar. Quiero llorar. No estoy preparada para vivir en este mundo, no creo que nunca lo esté. No sé hacer las cosas como se deben hacer para tener éxito. No se mentir, no se hacer trampa, no se pasar por encima de otros, no sé comprometer lo que pienso para aceptar las pendejadas de los demás… Y la responsabilidad de esta otra vida sobre mis hombros me aplasta. Seis billones de personas en el mundo… y yo simplemente no soy lo suficientemente buena. No soy lo suficientemente competitiva, no puedo, ya no digas sobresalir, sino solo sobrevivir

Quisiera que alguien me dijera “tu puedes…”, porque lo que es yo, ya no sé si ninguna de mis decisiones es la correcta.

Hoy me echaron mierda porque le exijo “demasiado” a mis alumnos. Y estoy viendo que la realidad es despiadada y que ni de chiste están preparados para enfrentarla. Y me da rabia, y me da lástima también, pobres niños que no saben lo que se les viene encima.

Tuesday, February 26, 2008

Secundaria

No me gusta dar clases en secundaria. es como ser castigada una y otra vez por algo que no hice (namely, give birth to those children).
Agradezco tener trabajo. Agradezco que el horario no es tan horroroso como en otras chambas. Agradezco las vacaciones largas. Agradezco el contacto con los chavos, incluso, que de uno en uno o de dos en dos no son mala onda.
Es enfrentarme a la masa morfa lo que me traumatiza. Y con todo, agradezco que son grupos de 20 y no de 40.

Pero...
extraño dar clase en la universidad, que era mas divertido y menos pesado, y tenia las mismas vacaciones (aunque mucha menos paga).
Extraño poder ir a la playa los fines de semana, y me doy de cocos por no haberlo hecho mas seguido.
Extraño mis amigos, y jugar calabozos, y sobre todo, tener con quien PLATICAR, dar mi opinión tal cual es, y no estar pretendiendo o de plano callarme para no afectar mi chamba...
Ugh!

Quiero salir de aqui... Quiero volver al mar y tener un trabajo que me guste y me dé de comer, aunque no sea comida delicatessen.
Y por eso, alguien que conozco dice quqe soy demasiado ambiciosa... Ora resulta que querer ser feliz es ambicionar demasiado. sé que somos 6 billones de personas sobre la tierra, y que la mayoría de ellos no son felices, pero no por eso me voy a conformar.

Monday, October 29, 2007

Mas sueños

Yo sueño.

Sueño con un tiempo en que la vida no sea tan difícil.

Por supuesto, sé que la vida siempre es difícil, y no nada mas para mí. Sé que esa vida con menor contenido de angustia es solamente eso, un sueño.

Supongo que eso es ser adulto, madurar: saber que lo que sueñas y quisieras no será, no puede ser.

Y sin embargo, sueño. No sé que sería peor: dejar de soñar y verdaderamente resignarme a que nunca tendré lo que anhelo; o seguir soñando con la amargura creciente de saber que no ha de ser.

Yo me esfuerzo. En verdad lo hago. Y sin embargo, la recompensa esperada es como los espejismos, siempre un poco más adelante, mas adelante, mas adelante…

Odio esta ciudad: el tráfico, el no tener amigos, el frío, el tener que esconder quien soy para poder conservar mi trabajo, el no poder expresar lo que de verdad pienso, el estar sola, siempre blanco de las críticas y el miedo constante a perder la chamba; la angustia de que el dinero no me alcance y la certeza de que mi trabajo no me gusta…

Thursday, July 26, 2007

Recetas para el aburrimiento

La vida cotidiana es… aburrida. Aun considerando los pleitos, la presión, la tesis sin terminar, el artículo sin publicar, etc. Los días son tan semejantes entre sí, que presión o no presión, se emborronan…

No tengo libros que leer. No tengo (¡maldita sea!) dinero para comprar el último número de Harry Potter (por cierto que no me gustó la quinta película… ¿Por qué no dejaron a Alfonso Cuarón como director? En fin…). Así que he adquirido un nuevo vicio: anime. Es gratis y se puede bajar de internet, con mas o menos prontitud, a según el tipo de conexión.

Algunas series son decepcionantes. Después de seguir fielmente los veintitantos capítulos de Canvas2 (Niji no Sketch) el final no me gustó… Tampoco me gustó el final de Video Girl Ai. Lo bueno es que nomas son seis capítulos. I’’s Pure, vi el primero, y sospechando una desilusión, me salté todos los demás y vi el último. No estuvo tan mal, pero tampoco me dieron muchas ganas de ver los de en medio.

Ahora, que vi Ergo Proxy… y quede fascinada, que serie tan, pero tan increíble, ¡Guau!

Y luego me recomendaron Death Note… another guau! Esta buenísima, y ni he llegado al final. El primer episodio es un poco “x”, pero del segundo en adelante es ferozmente adictiva.

Para aquellos interesados, la pueden bajar, completa (37 capítulos) en stage6.divx.com. Es lento, como para bajar no más de dos episodios al día, pero lo vale. O la puedes ver en línea, ahí mismo. Tambien tienen la de Wolf’s Rain, otra que esta bastante buena.

Creo que poco conocida, y totalmente de otro estilo, pero muy bonita, Haibane Renmei, y Shinigami no Ballad. Son cortitas, Shinigami no Ballad son solo seis episodios y se pueden ver en YouTube.

Nada que ver con ciencia ni equivalente, pero bueno, uno también tiene que divertirse de vez en vez, y que caray!, son vacaciones…

Thursday, June 14, 2007

Status Quo


We have a tendency to think that if we mantain the status quo, things will be fine.

All the available information suggest the opposite.


(article about managing ecosystems) - C. Josh Donlan, Scientific American, June 2007.

Actually, the same is true for most other things in life...

Wednesday, June 13, 2007

So much for positive thinking...

Positive thinking:

"You've got enough power to illuminate a whole city for nearly a week".

Rebuttal:

"Sure, if you convert your body's hydrogen into energy through nuclear fission".


Published in the column Skeptic, by Michael Shermer, in Scientific American (may 2007, I think).

Monday, June 11, 2007

Anime

Anuncio "prepagado"(se pagó con las imágenes que bajé del sitio):

Si gusta usted del anime, en http://anime.akichigo.org podra encontrar bonitas imágenes (screenshots) de varias series, entre otras: D.N.Angel, Matantei Loki (o Mythical Sleuth Loki), Full Metal Alchemist, Inuyasha y mas.

De paso, ya que estoy anunciando cosas, en la siguiente página se encuentra la letra de las canciones de varios animes, en japones (romanji y/o kana-kanji), traducción al inglés, y en algunos casos hasta se puede escuchar la música:

http://animelyrics.com

Friday, May 18, 2007

Angustia existencial

Trabajas pa’ comer y comes pa’ vivir, como la generación anterior y como la que sigue. Pero tu vida esta vacía, como la estuvo la de los que fueron y lo está la de los que serán.

Se necesita esperanza para vivir, para tener la voluntad de seguir viviendo, pero la mismo tiempo que comprendo esto, comprendo también que toda esperanza es una promesa vacía. Esperar es tener fe, y la fe es la creencia en algo sin sustento ni fundamento

Hay que esperar en el vacío o morir. Pero si se que estoy en el vacío, que no hay en realidad ninguna razón lógica, que la vida, ni la mía ni la de nadie, tiene ningún sentido, entonces ¿Cómo puedo esperar? ¿Cómo?

Y así llegamos al vacío existencial, a la angustia. “Abandone toda esperanza aquel que traspase este umbral” dice un letrero a las puertas del infierno. No esperar es no vivir, no tener motivo para vivir. El infierno no es tal porque estes castigado, sino porque no puedes ya tener esperanza de nada. Es la angustia, y no el castigo, lo que atormenta.

¿Qué esperanza puedo encontrar, que resista el implacable ataque de la lógica?

¿Y como podría no pensar? ¿Cómo desenchufar mi cerebro, no analizar cada cosa y cada evento, si aun la angustia misma y el dolor han pasado ya por su bisturí y su microscopio? Dejaría de ser yo, y si yo ya no soy yo, entonces ya no existo. No puedo estar viva si no existo; pero sí lo estoy, muy malditamente viva, y esta matándome…



Lo más triste es tener que aceptar que este es un problema que la inteligencia no me va a ayudar a resolver. No hay mas que revisar las vidas de los genios del pasado: casi todos acabaron mal.


Monday, May 07, 2007

La vida no tiene sentido

La vida no tiene sentido. Y ese es el problema: nos empeñamos en buscar algo que no existe. En vez de eso, lo que necesitamos es crearlo de novo. A veces, a diario.

Es mucho esfuerzo. Sobre todo cuando las cosas van mal.
Sobre todo cuando nos sentimos solos y derrotados.
Sobre todo, cuando el vacio interno, como la nada de Michael Ende, amenaza con tragarse nuestra mente.
Para no volvernos nada, tenemos que crear, ir colocando los ladrillos que dan forma al mundo; mas rapido de lo que la sinrazon y el vacio se los tragan.

Correr como locos para seguir en el mismo lugar.

Vivir - no solo existir, de verdad VIVIR - es tan cansado... por eso quisiera uno que vinieran a rescatarlo.

Lastima que todos los demas, o ya son nada, o tambien estan ocupados corriendo como locos.

Friday, May 04, 2007

Where do we go from here?

On the outside it’s different.

On the inside, the eternal struggle is the same.

The loneliness.

The unanswerable Who am I?

The even worst Why? Why me?

Why to keep going?

Even more important How?

How to keep going?

Where to get the strength from?

Within your soul…

My soul is dry. I don’t believe in the soul. I don’t believe in the spirit. I’m a chunk of meat… a very complicated chunk of meat. A cluster of nervous impulses, just some unexplained, unaccounted, idle bursts of electricity on my brain…

Just like pain. Just so exactly like pain, no “real” reality to it, just ions moving around my head…

Just like pain. I am as real as pain. The whole of life is so much like getting thorn and looking at the tiniest drop of blood on your finger, and wondering: How could this hurt so much?

I hurt all over.

Always have.

What’s the point?

Where is the point?

Here, at the tip of my finger…

But I still don’t understand.

Monday, March 26, 2007

¿Quién somos?

¿Quién soy? Es como la pregunta filosófica de los (devaluados) sesenta y cuatro mil.

Un yogi o equivalente que visitó una clase de yoga que solía tomar, mil años ha, comentó que generalmente contestamos a esa pregunta diciendo –“Soy Fulanita de Tal” o solo “Soy Fulanita” (ignorando las otras doscientas mil fulanitas que viven en la misma ciudad)-. Pero en realidad, esa no es la respuesta, pues Fulanita solo es tu nombre, no tú. O como dice Mecano, “una rosa es una rosa, es una rosa, es” aunque la llames geranio.

O a veces respondemos –“Soy bióloga” o “soy cartero” o “el jardinero de Fulano”. Pero eso es nuestra profesión, oficio, u ocupación. No somos en lo que trabajamos (a Dios gracias, sino, ¿qué seria de los desempleados?).

También, una respuesta común a “¿quién es esa?” suele ser “la novia de…” o, peor aun “la mujer de…” (bueno, al menos a mi se me hace peor porque implica, desde mi muy personal punto de vista, posesión: es su mujer. O sea, ya la pago y es suya. ¡Ugh!).

Y, lo que me puso a pensar en todo esto, es cuando tienes niños en la escuela, y dejas de ser “Fulana” o “la señora de…” para convertirte en “la mamá de (nombre del niñ@ aquí). Es una pérdida total de identidad: eres una mas de la masa amorfa de mamás de… que necesita ser informada del cambio en la hora de la salida, o que debe traer X o Y para el festival de primavera, o que tiene que asistir a una junta o firmar un aviso (cuando el niño es nuevo en la escuela y los maestros no se saben su nombre todavía, entonces eres “eh, yujuu, señora, ¡señora!”).

Ojo: estoy hablando de pérdida de identidad. No implica dejar de ser quien eres. ¿Cuál es entonces la respuesta correcta? ¿Quién soy? Más allá de mi chamba, estudios, relaciones familiares o de trabajo ¿Quién soy?

Yo soy yo. Como la rosa. No hay palabras que me definan. Las interrelaciones que te unen al mundo te dan un lugar y un espacio, una serie de afectos y desafectos, de motivos y de desilusiones, e indudablemente te moldean en mayor o menor grado, pero no son tú. Creo que esa pregunta no tiene respuesta en ningún lenguaje hablado o escrito. Quien soy yo es mas bien como un indescriptible sentimiento de pertenencia. A uno mismo. Yo soy y estoy y no es posible separar el ser del estar, porque si soy es porque estoy, aquí en mi misma, y en inevitable contacto con todo lo demás, y todos los otros. Y cuando el mundo se te cae encima, la fuerza para resistir no proviene de ningún lugar o persona externo. De algún modo debe brotar de ese núcleo, de ese santuario sagrado que eres tú y solo tú, de esa certeza mayor de que tú eres y estás, y de que seguirás siendo y estando. Aunque a veces la fuente parece seca y quisiera uno exprimirle unas cuantas gotas más. Quizá (y no lo aseguro), quizá la mejor manera de lograrlo, es poner tus problemas un poquito a un lado y ser tú, irresponsablemente tú, por un rato, ignorando todas esas otras uniones y relaciones con el resto del mundo. O al menos algunas.

Thursday, March 22, 2007

Todo en negro

¿De dónde? ¿De dónde saca uno la fuerza para seguir cuando todo parece estar mal?

Nunca he fumado. Tampoco bebo. Y ahora ni siquiera puedo comer para sacarme la neura, porque ya tengo como 13 kilos de mas, no me queda mi ropa, y me preocupa terminar con diabetes, como mi padre y mi abuela. ¡Ay! Los viejos tiempos en que podía atascarme un pastel de chocolate completo para sacarme las frustraciones y curarme la depresión… No es el mejor momento para ponerme a dieta, pero si no lo hago ahora, ¿cuándo? Si me cuesta bajar diez kilos, ¿cuánto me costará bajar veinte?

Solo tengo dos amistades en esta ciudad, y están ocupados, y no puedo atosigarlos todo el tiempo. ¿Con quién hablar? ¿Cómo sacarme de encima toda la frustración y el coraje?

Querétaro está horrible. Manejar aquí es súper estresante, todo mundo tiene mucha prisa y son bien agresivos, se te avientan, se te cierran, se pasan por donde no se debe, en sentido contrario, etc. Odio esta ciudad.

Odio esta casa, siempre sucia, llena de polvo y pelusas y cosas rotas y descompuestas que mi padre atesora como si fueran el sentido de la vida. Y ahora resulta que ni se puede contratar a alguien que venga a barrer y trapear porque el hombre está paranoico,

PARANOICO, y me está volviendo loca a mi también. No duermo por la noche, me la paso despertándome, no sé porque. Constantemente tengo mocos negros y con sangre: es el polvo, y eso que limpio y trapeo el cuarto en el que duermo. Mantengo la mandíbula apretada y casi rechino los dientes; cuando me doy cuenta relajo la mandíbula, pero menos de cinco minutos después ya estoy rechinando los dientes de nuevo. Estoy siempre tensa y de malas, y mi pobre hijo la paga, pues no le tengo la paciencia que necesita. El tampoco esta muy bien: se la pasa mordiéndose la uñas, y cuando no se puede morder la uñas se muerde los bordes de la ropa hasta dejarla empapada de saliva.

Dejé mi trabajo para venir aquí. Dependo de la lana que –yo siento- casi le tengo que mendigar a mi padre. Me odio por eso. Me puse a buscar chamba. Me llamaron de una compañía que vende filtros de agua y complementos alimenticios. Es de esas empresas que no te dan trabajo, sino la “oportunidad” de vender sus productos. En la plática introductoria, el hombre al frente ejemplifico perfectamente lo inútil que es estudiar en esta vida. Dijo:

– Si vas al super, ¿con que pagas el mandado? Con dinero. El conocimiento no te sirve. No puedes llegar y decirle a la cajera la raíz cuadrada de cuatro y que te diga “ah muy bien. Un kilo de papas”. Dinero es lo que necesitas para pagar la renta, la escuela, la ropa, la comida, etc.-

En otras palabras, he desperdiciado mi vida estudiando la carrera, la maestría, y el doctorado que estoy por terminar. Siempre me sentí tan orgullosa de mis conocimientos, y no podían dejarme mas claro QUE NO SIRVEN PARA NADA. I’m a loser. El tipo tiene toda la razón, todo lo que sé, todo lo que he estudiado no me sirve para mantener a mi hijo. Y aún así, no quiero, me resisto a terminar vendiendo de puerta en puerta. No puedo aceptar la realidad; no quiero rendirme. Pero ya no se que hacer.

Pense en irme a Canadá. Y me puse a buscar trabajos en Canadá, por Internet.

Es inútil. Nadie necesita un biólogo marino. Si fuera jardinero me podría ir mañana mismo a Canadá, con la chamba asegurada. Es impresionante la cantidad de jardineros que hacen falta en Canadá. Pero nadie necesita un maestro de biología, aunque tenga doctorado.

Quiero irme de aquí.

Socorro.

Un boleto a otro planeta, o de perdis a una realidad alterna será bien recibido. Antes de que me rompa por completo y entre a trabajar de cajera en Soriana…

Ya no espero tener éxito en la vida. Me conformo con subsistir…

Que desperdicio. Que desperdicio el de todos aquellos que hemos estudiado y nos hemos preparado, para terminar con empleos del tres al cuatro y el espíritu quebrado. Me arrepiento de tener un hijo. Me arrepiento hasta el fondo de mi alma, porque si el presente es gris y deprimente, su futuro, como lo veo ahora, es aun peor. Comprendo el día que ha de venir, en que me maldiga por haberlo hecho nacer. Perdón, perdón. Yo no quería esto para ti.


Posdata: ¿Será muy tarde para aprender jardinería?



Friday, February 16, 2007

Responsabilidad

Madurar es tan difícil… Y permanecer así aun más. Que gánas de regresar a los viejos tiempos en que las responsabilidades que cargábamos eran menos… urgentes. Cuando podías dejar las cosas para mañana. Cuando no era todo tan importante, aunque nos pareciera de vida o muerte. Cuando me preocupaba de si me había o no me había visto el fulanito que me gustaba, de si me saludaba o no. Parecía taaan importante, el mundo pendía de una fiesta o de un examen, y sin embargo, siempre había una segunda oportunidad: otra fiesta, chanza de repetir el examen o de subir calificación con algún trabajo o tarea. Ahora todo es tan distinto. No hay segundos chances, no sabe uno si lo que tiene es en realidad lo que uno quiere, y cuando estás seguro generalmente es en el sentido negativo: estás seguro de que no querías que las cosas fueran como son. Las virtudes de la antigüedad son los defectos de la modernidad. Por ejemplo, la honestidad. Ser honesto era una virtud. Se esperaba que los padres criaran a sus hijos para ser “hombres de bien”. Sin embargo, hoy en día es más una incapacidad que una virtud. Si eres honesto te pierdes de las oportunidades que otros aprovechan y acabas quedándote atrás. Inútil; perdedor. Si eres puntual pierdes horas de tu vida esperando a los demás; si eres cortés eres un idiota; si eres paciente te empujan y te pisotean y te pasan por encima; si eres caritativo se burlan de ti, cuando no te asaltan por gü… Si eres bondadoso estás pendejo y si eres sincere eres un ojete que no respeta los sentimientos de los demás, pues ¿Quién quiere oír la verdad? Crece uno con la idea de ciertas cosas. Con la idea de ser “buena persona”; con la idea de que virtudes como las anteriores y otras, deben ser parte de tu manera de ser; que ese es el ideal a alcanzar. Como esa idea totalmente errónea de que existe el amor y de que además puede (o peor aun, debe) ser eterno. Y con el tiempo, con la experiencia, esas ideas, esa concepción del mundo, de que es “Bueno” ser honesto, puntual, respetuoso, etc, se desgaja, se va desmoronando y deja tras de sí solo pedazos, fragmentos que al ser vistos contra el telón de fondo de la realidad, carecen de sentido. Horriblemente, todo aquello en que alguna vez basamos nuestras creencias y concepción del mundo, demuestra ser erróneo y desconectado de cómo son las cosas de verdad. El que no transa no avanza y esa es la neta. El amor ni es mutuo, ni es pa’ siempre, y de hecho la mayor parte de las veces ni es amor. Pura calentura, interé$, miedo a la soledad, conveniencia. Y entonces, vamos perdiendo esas ideas, las vemos pisoteadas y remplazadas por la realidad, de golpe y porrazo para algunos, como las serpientes y cangrejos que simplemente mudan de piel; o mas probablemente, las vemos desmoronarse poco a poco, como un árbol que cambia sus hojas, de una en una. Así cambiamos nuestras hojas verdes y tiernas, por otras más pequeñas, mas correosas, mas resistentes. Es cuestión de sobreviviencia. Pasar de las hojas a las espinas. Un amigo, hace años ha, cuando jugábamos calabozos y dragones, siempre quería ser paladín*. Y en la vida real también. Vivía esperando rescatar a las princesas en peligro (y erróneamente veía una princesa en cada mujer, y un caballero en cada hombre…). Ya no piensa igual. Supongo que un número suficiente de princesas lo patearon en los bajos, y un número suficiente de “caballeros” lo traicionaron. No sé los detalles pero sí sé que le paso lo mismos que a mi: la vida lo revolcó. Hasta que tienes los oídos llenos de agua, y el traje de baño lleno de arena, y unos cuantos golpes de más, pataleando para alcanzar la playa y un día te das cuenta que no hay un afuera, que la vida es un enorme revolcadero y no puedes salir de él ni irte a aguas mas hondas. O nadas o te ahogas y no hay más. Y entonces empiezas a cuidarte las espaldas y a ver por ti mismo, porque ¿si tú no lo haces, quién? Pero los demás, aferrados a los restos de su ideal, queriendo encajárselos a los demás aun si ellos mismos no los cumplen, te echan en cara que eres un egoísta, que no te importa los otros, que qué cabrón, que ojete, etc, etc… ¿A que vine aquí? Eso me pregunto todos los días ¿a que vine aquí? Vine a Querétaro porque a mi padre le dio una embolia. No nos engañemos, no soy una hija modelo y vine tanto a hacerme cargo de él como a cuidar mis propios intereses. Pero, ahora que estoy aquí, encuentro que eso intereses no me interesan tanto, después de todo, y preferiría dejar atrás todo, toda ganancia material y solo poderme largar de aquí. Nadie me quiere aquí, la casa esta llena de odio y rencor, la vibra está super pesada, y yo no he cumplido un mes aquí y ya me quiero ir… Mi padre me trata como mierda; tal parece que para él, recibir ayuda es peor que recibir una mentada de madre. No come lo que cocino; cualquier pinche comida de plástico y cartón para microondas es mejor que lo que preparo yo. Prefiere comer frente a la tele que con mi hijo y conmigo; y siento que da gracias cuando salimos de la casa y lo dejamos solo. Vivo atrincherada en el cuarto de arriba, escuchando los crujidos de la casa y los azotones de puerta y cosas cuando, siempre de malas, sale de su cuarto y avienta y reniega. Así vivía de chica; cuando era niña vivía con el alma en un hilo, esperando siempre su cólera para irme a esconder al fondo del armario. Y lo odio, odio vivir así otra vez, esperando siempre el grito, el golpe, el chillido del gato cuando lo patea, indicándome que es mejor no salir y esperar arriba, a ver si se le pasa sin yo recibir algún manotazo, alguna mentada. Y cubriendo para evitar que mi hijo la reciba. Que cansado es esto, y que poco incentivo para hacer “lo que esta bien”…

Tuesday, February 06, 2007

Porque yo...

A veces sentimos que la vida nos traiciona. ¿Por qué yo? Pero en realidad no hay respuesta, a no ser que “tú y todos los demás – o casi todos los demás” sea una buena respuesta… a todos nos pasan cosas que no nos gustan. Claro que las desgracias de los demás nunca nos parecen tan desgraciadas como las nuestras… Seguramente ellos lo ven igual, lo cual, pese a ser una observación realista y certera sobre la humanidad, no me sirve de consuelo.

No soy feliz. Quisiera no estar aquí, pese a que fue mi decisión venir… ¿Por qué? Porque es lo correcto, creo… ya no estoy segura. Al pisar esta casa me llena tanto el resentimiento, todos los agravios, verdaderos o imaginarios que he sufrido aquí… Y no me gusta ser así, estar llena de odio y amargura. Quizá este cambio, a largo plazo, haya sido para mejorar, quizá algún día mire hacia atrás y diga “pues que bueno que así se dieron las cosas”… Creo que he aprendido suficiente con los años como para saber que esa es una posibilidad, no tan remota… pero aquí y ahora, resiento las circunstancias que me han traído de nuevo hasta aquí.

Me gustaba mi trabajo. Pagan una miseria, pero me gustaba mi chamba. Si hubiera ganado un poquito mas… pero, dice una amiga, el hubiera no existe. El aquí y ahora sí.
Aquí y ahora debo concentrarme en mi tesis y sacarla, titularme, y después, ya veremos. Quizás pueda conseguir un aquí y ahora mas acorde con mis gustos.


¿Qué caso tiene la vida? ¿Qué sentido tiene? Según Don Juan, la vida no tiene más sentido que el que uno le dé. El único sentido de mi vida ahorita es terminar la tesis y esperar (la esperanza muere al último…) que las cosas mejoren después… Aunque la parte racional de mi lo duda. Creo que entre fé y esperanza no hay mucha diferencia: esperas, contra toda prueba y argumento racional, que las cosas sean diferentes de como son; esperas que sean mejor… Yo no tengo fé, pero ahora entiendo que hasta el mas recio de los ateos necesita esperanza. Sino, para que vivir.

Sunday, December 17, 2006

Veinte razones por las que el chocolate es mejor que el sexo

Veinte razones por las que el chocolate es mejor que el sexo

  1. Puedes, de hecho, obtener chocolate.
  2. Es más: es fácil conseguir buen chocolate.
  3. Y puedes tener todos los tipos de chocolate que quieras.
  4. Puedes hacer que el chocolate dure tanto como quieras.
  5. El chocolate satisface aun cuando se hace blando.
  6. Con el chocolate, el tamaño no importa.
  7. Si muerdes las nueces con mucha fuerza el chocolate no se molesta.
  8. La palabra “compromiso” no asusta al chocolate.
  9. Puedes disfrutar tu chocolate incluso enfrente de tu madre.
  10. Puedes tener chocolate encima de tu escritorio en el trabajo, sin que se alteren tus compañeros de oficina.
  11. Puedes solicitar chocolate de un perfecto extraño, sin que te abofeteen.
  12. Con el chocolate, no terminas con pelos en la boca.
  13. Con el chocolate, no necesitas fingirlo…
  14. Saborear tu chocolate a altas horas de la noche no despierta a tus vecinos.
  15. Puedes disfrutar tu chocolate en cualquier momento del mes.
  16. El chocolate no te va a dejar embarazada
  17. Puedes disfrutar tu chocolate mientras manejas, escuchas música, lees o ves televisión.
  18. “Si me amas te tragaras eso” tiene un significado real cuando se refiere al chocolate.
  19. Dos personas del mismo sexo pueden compartir un chocolate sin que se les diga cosas feas o se les juzgue.
  20. Nunca eres demasiado joven ni demasiado viejo para disfrutar un chocolate.

Thursday, December 07, 2006

Cuando tenía 20...

Cuando tenía 20 años, me sentía gorda y fea, porque usaba talla 9 u 11 y mi piel es tan clara que se me veían las venas… Ahora que estoy mucho mas gorda (talla 17 – y a veces) y que lo que se me ve a través de la piel son las estrías, várices y moretes que me dejó el embarazo y la tromboflebitis (por culpa de la maldita cesárea) me doy cuenta, que estaba requete bien…

Ahora me doy cuenta de que no me valoraba suficiente, que mis percepciones eran erróneas, y que nunca me imaginé mayor a 29… Nunca me imaginé madre, ni adulta, ni trabajando. De algún modo 30 era una frontera mágica a la que nunca llegaría, y después de la cual, todo estaba hecho: después de los treinta eres adulto, trabajas, y tu vida está hecha. No hay nada nuevo. De algún modo, y sin pensarlo así, específicamente, pero como que la vida se acababa a los treinta, y después ya solo te quedaba arrastrar el destino que te hubieras conseguido para entonces. Después de los treinta ya no te enamoras, no sufres, no penas, no creces, no aprendes, no cambias.

Y no se diga más allá de los treinta. Si no me imaginaba a mi misma de treinta, mucho menos de cuarenta y cinco. O sesenta.

Pero ahora si lo pienso. Bueno, lo intento. En realidad aún me cuesta imaginarme de cuarenta y cinco, y más aún de sesenta. Es curioso, como, aunque pasaremos la mayor parte de nuestra vida siendo adultos mayores de treinta, en realidad nunca nos imaginamos como tales. Cual si fuéramos a ser jóvenes irresponsables (o no tan irresponsables, pero si jóvenes) toda nuestra vida. Culpo de ello a la nueva moda de la juventud eterna y además a la extraña idea de que todo debe ser instantáneo.

Debes verte como si tuvieras veinte, aunque tengas cuarenta y cinco y tres hijos, un matrimonio fallido y un empleo frustrante en que no te pagan suficiente y tu jefe (o algún otro idiota) se la pasa haciendo el tipo de comentarios sexistas que en cualquier país civilizado serían considerados como acoso… Porque si no te ves así – o al menos te ves como que lo intentas -, entonces ni siquiera puedes mantener tu empleo. Que mierda. En todos los anuncios de empleo se lee la frase “buena presentación”. Que quiere decir joven y delgada. Otros son más ¿descarados? ¿cínicos? ¿o será brutal honestidad? y de plano dicen que debes ser menor de veinticinco y talla 5 o menos. Y a medida que los años – y los kilos – se me van acumulando, me pregunto ¿y ahora qué? ¿dónde quedó el chapulín colorado? ¿quién me va a salvar?

Y lo otro: la gratificación instantánea. Todo debe ser ahorita. Dietas para bajar diez kilos en una semana (¿y cuánto te tardaste en subirlos? ¿de veras crees que se puede bajar en una semana lo que llevas acumulando por dos o tres años?); cremas que te “quitan” las arrugas en catorce días, y tintes que te quitan las canas en 40 minutos. Comida rápida (que a la hora de la hora ni es tan rápida – y engorda horrores) que no sabe a nada, pero se anuncia en televisión; desodorantes que atraerán a todos los hombres (o mujeres) hacia ti, pasta de dientes que te volverá los dientes blancos en dos semanas, y hasta carreras express, para tener tu título de lo que sea en seis meses (y maestría en tres). La apariencia lo es todo.

¿Dónde quedó la paciencia y la perseverancia y el construir algo sólido y duradero? Todo es de “úsese y tírese”. Y luego cómprese otro, nuevo y mejorado! (en empaque metalizado y brillante, vale m… que sea de aluminio y que la extracción de éste metal sea de las mas contaminantes y destructivas).

Uno de los artículos que tengo para mi trabajo de tesis se llama “Paraíso perdido: como la ciencia le ha fallado a los arrecifes coralinos”*. Les ha fallado porque a pesar de toda la investigación científica que se ha hecho sobre los animales, plantas y procesos que se encuentran en los arrecifes, y a pesar que se ha demostrado una y otra vez su importancia y su fragilidad como ecosistema, de todos modos los arrecifes se están yendo al carajo…

Pues me gustó la frasecita para afirmar: la ciencia nos ha fallado a las mujeres. Se ha demostrado, cuanto quieras, que somos tan capaces como los hombres, y hasta más. Pese a lo cual, seguimos igual de jodidas, y hasta peor, pues ahora además de la chamba en la casa, y la sumisión debida al padre y el esposo, hay que añadir el trabajo “remunerado” (nótese las comillas) y la correspondiente sumisión al jefe y las obligación de lucir “presentable” y verse, como decían por ahí, siempre joven, siempre impecable, fresca, y con la nalga parada… (pero no mucho, porque entonces eres puta).

En fin, cuando yo tenía veinte, no sabía nada de esto, y mi vida, según yo, se me acabaría a las treinta, cuando todo estaría resuelto, tendría una chamba, y una situación estable y aburrida…

Cuando tenía veinte... ¡cómo era pendeja! Lo que ahora me preocupa es: ¿Cuándo tenga cuarenta y cinco diré lo mismo de mi ahora: que pendeja era a los treinta y tres?

*Risk, M. J. 1999. Paradise lost: how marine science failed the world's coral reefs. Mar. Freshwater Res. 50:831-837

Wednesday, October 11, 2006

Segunda entrada del libro que será - La primaria II

Capítulo X – Todo lo que nunca supiste de la primaria y preferirías seguir ignorando.

En el sistema educativo mexicano, los libros de texto son gratuitos. Pero la mano de obra no. ¿Y adivina qué? Esa mano es la tuya. Prepárate a recortar una cantidad ingente de dominós: de cuadritos, de bolitas, de colores, de figuras y de números; además de círculos, cuadrados, triángulos y pentágonos de variados colores y en al menos tres tamaños. Letritas mayúsculas y minúsculas en cantidad suficiente para escribir tres frases completas; números ídem; moneditas de papel (mas chiquitas que las de verdad), tarjetas de conejitos, tangramas y otros rompecabezas, un ábaco de papel, las cuentas del mismo, el sobre para guardarlo y otros abstrusos artefactos de papel con instrucciones pensadas para niños que no saben leer (y son por consiguiente completamente ininteligibles para una mujer que ha terminado una carrera y una maestría). ¡Ah! Y algo mas: prepárate a recortarlos dos veces, porque después hay que forrarlos con papel contac o equivalente, a fin de que duren todo el año (y luego te los devuelven y no sabes que hacer con ellos).
Por supuesto, hay que ponerle nombre a todas y cada una de las fichitas. Puedes hacerlo con cuidado y bonita caligrafía en una esquinita, para que no se malogre la apariencia estética de los cuidadosamente planeados materiales didácticos. Solo que el maestro no va a encontrar el nombre a la primera y procederá a remediar el problema escribiendo dicho nombre en letras grandes y feas justo por la mitad de la tarjeta, y con marcador permanente.


¿Te has preguntado por qué los niños se mandan recaditos en clase? (que por cierto cuando los cachan te pasan la queja a ti). Bien, pues has de saber que lo aprenden de sus maestros. Literalmente.
En las primarias públicas, el método favorito de los maestros para informarte de algo, lo que sea, es mandarte un recadito, en un pedazo de papel (un tercio o un cuarto de hoja blanca – los recursos son limitados, ¿recuerdas?). A cada niño le da su pedacito, y el niño (al menos el mío) conciente de la gran responsabilidad que implica el servir de correo entre mamá y el maestro, procede a doblar el papelito cuidadosamente unas siete u ocho veces, hasta que es una cosa amorfa y sólida capaz de resistir el maltrato resultante de rodar de un lado al otro en el fondo de la mochila, debajo de libros y cuadernos, entre las envolturas de dulce y los lápices sin punta que le acompañan en el destierro (junto con las otros mensajitos que, también convertidos en bolas duras y amorfas, dormitan en el olvido). ¿Resultado? El jueves siguiente te levantas temprano y te apresuras a salir, para llegar a una escuela vacía, donde el sarcástico maestro de educación física te informa, con un mueca que pasa por sonrisa bajo el bigote, que no hay clases porque los maestros tienen junta, y que se les avisó a los padres con un mensajito…

Un consejo: dale a tu hijo un sobre especial para que guarde esos papelitos provenientes de la maestra. No olvides revisar el contenido del sobre de cuando en cuando, y de preferencia, el fondo de la mochila también. Hace falta sacar la basura de vez en vez. Es buena idea darle además un fólder especial para las tareas, que de otro modo corren el peligro de terminar en el fondo de la mochila, acompañando a los recaditos, (y luego a ti te reclaman que el niño no hace la tarea).